La premio Nobel de la Paz llegó a San José para animar a los estudiantes inmigrantes y para hacerles entender el valor de su lucha (FOTO: Clarisse Céspedes/El Mensajero)
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SAN JOSÉ.— Son momentos muy difíciles para una comunidad que se siente olvidada. Los indocumentados siguen siendo un tabú; la realidad de la que no se habla y nadie defiende, por miedo a que salpique. Una visita como la de Rigoberta Menchú es un bálsamo para tanta herida abierta.

La premio Nobel de la Paz llegó a San José para animar a los estudiantes inmigrantes y para hacerles entender el valor de su lucha. "Sé que muchos de ustedes han nacido en los lugares más pobres, más abandonados del planeta; tienen dolor en su historia" dijo a una audiencia de más de doscientos estudiantes en el colegio comunitario Evergreen.

"Yo he aprendido que no se vale vivir como víctima, porque ustedes no son víctimas. Hay que salir adelante", expresó.

Menchú les comunicó a los jóvenes que su mensaje más importante ese 21 de octubre era que tuvieran autoestima. Que no vivieran con miedo, para poder desarrollar los más grandes conocimientos y que lucharan una y otra vez contra las injusticias.

"Las personas con autoestima vencen todo tipo de obstáculos, no son quejosos, no ponen pretextos, sino que aprovechan las oportunidades. Yo aprovecho las oportunidades de hoy porque hoy estoy viva", manifestó la mujer guatemalteca.

Animó a la audiencia a no hablar de los problemas, sino a construir cada día una solución para resolverlos porque "es bonito ser consciente, pero no es suficiente".

Desde bien temprano en la mañana, Menchú acudió a un evento para recaudar fondos a beneficio de los estudiantes indocumentados de Evergreen, quienes difícilmente pueden obtener becas para pagar sus estudios universitarios.