El caso más extremo de ciberacoso hasta ahora registrado propició el suicidio de Megan Meler, en 2006. José Luis Aguirre/El Mensajero
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REDWOOD CITY.— Para muchos puede parecer un simple juego, pero las consecuencias de esta práctica pueden afectar la vida de un joven para siempre.

Se trata de la intimidación causada a un muchacho por otros adolescentes, bullying en inglés, que actualmente ha tomado otras dimensiones con el uso de internet y los teléfonos celulares, término conocido como acoso cibernético, o ciberacoso, y en inglés como cyberbullying.

Estadísticas de Common Sense Media, organización sin fines de lucro que trabaja con familias y educadores para enseñar a los niños a usar los medios de comunicación de forma segura, revelan que el 43% de los chicos entre los 13 y 17 años han sido intimidados a través de internet.

Es decir, han sido víctimas de insultos, burlas, amenazas, suplantación de identidad, difusión de imágenes comprometedoras o rumores, mediante páginas web, redes sociales, chat, mensajería instantánea, correos electrónicos o por el teléfono móvil.

Los casos más extremos de ciberacoso han llevado a algunas de las víctimas al suicidio, como la joven de 13 años Megan Meier, de Missouri, quien terminó con su vida en 2006 luego de recibir numerosos mensajes hirientes de un supuesto joven que al final resultó ser una mujer de 49 años.

En diciembre de 2008 Amanda Brownell, de 16 años, intentó quitarse la vida en la preparatoria Del Mar, en San José, debido a los cientos de mensajes que recibía de acoso sexual e intimidación. Aunque no murió, permanece en estad vegetativo, con severos daños cerebrales.

Otros casos buscan ridiculizar a las víctimas, como le sucedió a una niña de 13 años en una escuela de East Palo Alto a quien le tomaron fotos en el baño y las distribuyeron a sus compañeros de clase.