REDWOOD CITY.— Para muchos puede parecer un simple juego, pero las consecuencias de esta práctica pueden afectar la vida de un joven para siempre.
Se trata de la intimidación causada a un muchacho por otros adolescentes, bullying en inglés, que actualmente ha tomado otras dimensiones con el uso de internet y los teléfonos celulares, término conocido como acoso cibernético, o ciberacoso, y en inglés como cyberbullying.
Estadísticas de Common Sense Media, organización sin fines de lucro que trabaja con familias y educadores para enseñar a los niños a usar los medios de comunicación de forma segura, revelan que el 43% de los chicos entre los 13 y 17 años han sido intimidados a través de internet.
Es decir, han sido víctimas de insultos, burlas, amenazas, suplantación de identidad, difusión de imágenes comprometedoras o rumores, mediante páginas web, redes sociales, chat, mensajería instantánea, correos electrónicos o por el teléfono móvil.
Los casos más extremos de ciberacoso han llevado a algunas de las víctimas al suicidio, como la joven de 13 años Megan Meier, de Missouri, quien terminó con su vida en 2006 luego de recibir numerosos mensajes hirientes de un supuesto joven que al final resultó ser una mujer de 49 años.
En diciembre de 2008 Amanda Brownell, de 16 años, intentó quitarse la vida en la preparatoria Del Mar, en San José, debido a los cientos de mensajes que recibía de acoso sexual e intimidación. Aunque no murió, permanece en estad vegetativo, con severos daños cerebrales.
Otros casos buscan ridiculizar a las víctimas, como le sucedió a una niña de 13 años en una escuela de East Palo Alto a quien le tomaron fotos en el baño y las distribuyeron a sus compañeros de clase.
Las señales
"La combinación del atrevimiento que produce el anonimato y el deseo de ser visto como ‘genial’ puede hacer que un chico que normalmente no diría nada hiriente en un encuentro cara a cara haga esto para verse superior frente a otros", dijo María Álvarez consultora para los medios hispanos de Common Sense Media.
Hay señales de alerta. "Si la mamá nota que al niño le gusta la computadora o el celular y de repente ya no quiere usarlos; si el joven baja su rendimiento académico y no quiere ir a la escuela; si sufre un cambio repentino de personalidad, está nervioso, titubeante, lo pueden estar amenzando", explicó Álvarez.
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Si los padres notan esta práctica deben pláticar con sus hijos, recomienda la representante de Common Sense Media. "Hay que comentarles la experiencia de otros jóvenes y preguntarles si ellos saben de algún compañero en la escuela o el barrio; no de ellos mismos porque no van a hablar. Estos casos se presentan en preadolescentes y adolescentes quienes generalmente se abren con la experiencia de otros y después con la de ellos", comentó.nsajero.
Una vez el padre se entera de un caso de ciberacoso en la escuela, debe ir al centro educativo a dialogar con los directivos, pues a partir del primero de enero de 2009, California aprobó una ley para combatir esta práctica, a través de la cual las escuelas del estado pueden suspender o expulsar a los estudiantes que acosen a sus compañeros usando internet u otra forma de comunicación digital, como los mensajes de texto.
La ley también le pide a los distritos escolares que desarrollen políticas enfocadas a detectar y castigar la intimidación cibernética. "Es importante que guarden los mensajes con fechas exactas para tener pruebas contundentes al momento de hacer la denuncia en la escuela", recomienda Álvarez quien lamenta el mal uso que muchos jóvenes le están dando a la tecnología