Muchos hombres creen que el ser excelentes proveedores los convierte automáticamente en extraordinarios padres.

Esto no sólo es irreal, sino que, además, el que los padres sólo se preocupen por la manutención de los hijos y estén completamente alejados de su crianza puede tener un impacto negativo en su salud emocional. Así que no dude más, no deje pasar más tiempo empiece ya a involucrarse en su formación.

Luis Adrián Aldrete Quiñones, presidente del Instituto de la Familia (IFAC), asegura que cuando los papás se involucran en el cuidado de los hijos, estos se convierten en adultos con una mejor capacidad de brindar afecto y protección no sólo a su familia sino a todos los que los rodean.

En cambio, aseguran terapeutas de familia, cuando están ausentes, en la adultez pueden presentar dificultad para relacionarse con otros, mostrar resentimiento a todo y a todos, y padecer depresión y ansiedad.

María Enriqueta Fonseca, terapeuta de la Clínica del IFAC, explica que culturalmente se ha impuesto que sea la madre quien se encargue de la crianza de los hijos, y el padre de su sustento.

Esto, explica, ha ocasionado que el papá no se preocupe de la formación de los hijos ni se sienta culpable de no participar en ella, lo que, a su vez, dificulta que estén conscientes de la importancia de que estén inmiscuidos en este proceso.