En una sociedad como la que vivimos en la actualidad, todavía es muy común que los roles de mujeres y hombres estén predeterminados. Así, tradicionalmente ellos deben salir al trabajo, continuar desarrollándose en el plano profesional y proveer al hogar, mientras que ella permanece en casa, cuida de ésta y de los hijos.

Sin embargo, la misma dinámica económica y social despierta otras necesidades e inquietudes que no deben dejarse a un lado, simplemente por pensar que ya no es tiempo para cambiar o emprender nuevos caminos.

El maestro Ricardo Trujillo, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que en la cultura mexicana prevalece la idea de que los hombres tienen que ser los proveedores. “Es muy difícil para el varón salirse de esa lógica, porque le surgen pensamientos de que no es apto para sostener a su familia y eso afecta su posición de poder, además de ser un golpe a su vanidad”, precisa.

De igual forma, el hecho de que la mujer quiera desempeñar otras actividades puede hacerlo pensar que ella no está satisfecha con la vida que tiene o que va a descuidar el hogar y el núcleo familiar, incluso la relación de pareja.

En ese sentido, si usted decide empezar a tomar clases de algo, buscar un empleo o iniciarse dentro de la actividad física, es posible que él le externe su completa negativa para que pueda emprender el camino hacia sus ideales; seguramente para apoyar su rechazo puede darle argumentos basados en lo importante que es su presencia en el hogar, o tal vez le cuestione acerca de su nivel de felicidad.