Calico atrajo a mediados del siglo XIX a miles de personas que buscaban plata en las minas. EFE]
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A mediados del siglo XIX, la fiebre de la plata atrajo a miles de personas a las recién descubiertas minas de Calico, en California, que hoy, abandonadas, se han convertido en una atracción turística que revive el viejo oeste.

La explotación intensiva del mineral, mucho menos famosa que la del oro, pero en ocasiones más importante para la economía de las localidades por estar relacionada con la de otros minerales como el cobre, desapareció sin embargo para finales del siglo.

Se calcula que unas 1,200 personas llegaron a operar cerca de 500 yacimientos en esta localidad.

La extracción del mineral perdió su alta rentabilidad, con lo cual pueblos antes pujantes como Calico quedaron convertidos en asentamientos fantasma. Ahí empezó la leyenda.

La idea de revitalizar el pequeño asentamiento —ubicado a una hora y media al este de Los Ángeles, en la vía que conduce a Las Vegas y en pleno desierto del Mojave— fue del conocido empresario californiano Walter Knott para entretener a los visitantes de su granja con un pueblo fantasma inspirado en Calico.

Knott, contemporáneo y competidor del famoso Walt Disney, adquirió, restauró y cedió la población verdadera al estado de California, que desde entonces la opera, y que a diferencia de otros parques temáticos mucho más conocidos, está fundado en el sitio original y con las restauraciones auténticas de los edificios de la época.

El pueblo cuenta entre sus principales atracciones con la Corte provincial, el Almacén Central, el Edificio de los Bomberos, así como la Mina de Maggie y las ruinas de Chinatown, entre otros.

"Tenemos la única colección de edificios de adobe del estado, de lo cual estamos muy orgullosos, así como gran cantidad de objetos y antigüedades, por lo que fácilmente se puede pasar el día acá", dijo Serena Steiner, funcionaria del museo de Calico.