MÉXICO, DF.- El hombre que se sentó al lado de Carmen Santiago cayó dormido sobre su hombro durante un vuelo de Los Ángeles a Houston de dos horas y media. Ella no supo que hacer, así que sólo espero a que éste despertara.

Ronquidos, movimientos bruscos, olores desagradables y pláticas interminables son algunas de las actitudes que los viajeros señalan como molestas en sus vecinos de asiento.

"Algunos pasajeros olvidan las buenas maneras, la cortesía y hasta la caballerosidad cuando se suben a un avión", dice Anabel Ciunel, ex sobrecargo.

Ana Eloísa Zúñiga, experta en protocolo y etiqueta, coincide y recomienda, como regla básica, no monopolizar a los sobrecargos, pues son muchos los pasajeros que deben atender.

Además, explica una serie de medidas para hacer el viaje más placentero a los vecinos: no moverse demasiado o hacer ruidos innecesarios y tener discreción para maquillarse.

 A Diana Serna, miembro de un grupo de Facebook sobre etiqueta y urbanidad, le molestan los pasajeros que se quitan los zapatos cuando tienen problemas de sudor.

"Que alguien se aplique perfume chillón en una silla de avión es fatal", añade.