Cada vez más viajeros en Estados Unidos compran algún tipo de seguro de viaje, motivados por inconvenientes en la industria de las aerolíneas y otros factores.
Según los datos más recientes de la Asociación de Seguro de Viajes de Estados Unidos, los consumidores en viajes de ocio durante 2006 promovieron ventas de seguro de viajes por un total de mil trescientos millones de dólares, lo que representó un crecimiento de 20 por ciento respecto a 2004.
En 2005, por ejemplo, aproximadamente la mitad de los estadounidenses que tomaron un crucero, o hicieron viajes turísticos o de ocio internacional compró una póliza de seguro para el viaje, según Brad Finkle, presidente de la asociación.
Antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 sólo entre 8 y 10 por ciento de viajeros compraba estos seguros.
Según esta organización en los últimos años los consumidores se muestran más inclinados a pagar más cuando viajan a cambio de seguridad.
Entre las razones por las cuales los viajeros encuentran cada vez más beneficio en comprar un seguro de viaje, según Finkle, está el hecho de que regulaciones más estrictas tras 11-S entre las aerolíneas han conducido a mayores demoras de vuelos y pérdidas de equipajes.
Catástrofes como maremotos y atentados internacionales en los últimos años han también puesto en relieve a miles de viajeros afectados, y el debilitado negocio de las aerolíneas agrega otra preocupación para los consumidores que temen perder su dinero si quiebra la compañía.
Ante estas circunstancias, más consumidores ven en los seguros de viaje una opción para protegerse ante lo inesperado y disminuir potenciales pérdidas cuando viajan.








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