Reportaje especial EFE
— Los rayos del sol se filtran entre las nubes, mientras se avanza por la autopista hacia Sierra de los Padres, un lugar donde la naturaleza y la mano del hombre se complementaron para pintarlo con la perfección que demandan los turistas.Dado que Mar del Plata es la ciudad balnearia más famosa de la Argentina, allí llegan visitantes de todo el mundo para conocer el mar, el sol y las playas, además de los entretenimientos de la ciudad. Por este motivo es que Sierra de los Padres recibe gran cantidad de visitas, ya que se propone como una excursión y mucha gente cuando la conoce la adopta para pasar sus vacaciones.
Para acceder se toma la ruta nacional 226, conocida por la gente del lugar, como ciudad jardín, el verde del valle va indicando que se tomó el camino correcto. Una vez que se llega al barrio residencial y pasando por el centro comercial, —con la emoción que produce la subida—, se impone La Gruta de los Pañuelos, miles de personas llegan allí para pedir sus deseos.
La devoción por esta virgen nació en 1949 cuando una pareja de inmigrantes italianos, que no podían tener hijos, colocaron en esa roca (que hoy está la Gruta), una imagen de la virgen y ataron sus pañuelos, como símbolo de su fuerte unión espiritual. El milagro se produjo y en pocos meses la mujer quedó embarazada, en agradecimiento volvió a colocarle otro pañuelo y desde ese día, miles de éstos están atados a su alrededor.
Saliendo de Mar del Plata, antes de llegar a un lugar llamado El Coyunco, sobre la ruta 226, nace un camino con el nombre de Padre Vareto, hay varias entradas que conducen a la Laguna de los Padres, rodeada de recreos y “camping”. Es el atractivo por excelencia del lugar, allí se pueden realizar todo tipo de deportes acuáticos. Se hicieron las pruebas de remo y canotaje y es la competencia deportiva más importante que se realiza en la ciudad.
Si nada de esto lo conforma y prefiere escalar, puede hacerlo en las paredes de la Sierra de los Padres, un entretenimiento con mucha adrenalina. O simplemente “treking” por la Sierra de los Difuntos y sobre las cumbres, con guías especializados.
En cuanto al alojamiento hay una gran variedad de cabañas y casas en alquiler, cada una, con su característica, pero para todos los gustos, con pileta, quincho, servicio de mucama, parrillas, se pueden pagar por día, semana o mes. En cuanto a la gastronomía la variedad es enorme. La comida típica del lugar es el asado, con una variedad de productos de las huertas del lugar.













