El alcalde de San Francisco Gavin Newsom parece haber retomado el control de su vida personal, se casó recientemente y no ha ingresado de nuevo a una clínica de desintoxicación. Pero donde parece haber perdido el rumbo correcto es en sus decisiones con respecto a la comunidad inmigrante latina.
El pasado 4 de septiembre en el periódico San Francisco Chronicle —que seguramente es el que está leyendo Newsom últimamente— se reportó que el alcalde decidió retrasar la implementación del plan para otorgar identificaciones municipales a residentes de la ciudad sin importar su estatus migratorio; una medida que beneficiaría tanto a inmigrantes indocumentados de San Francisco, como a otros grupos vulnerables como personas de la tercera edad y a la comunidad transgénero.
La razón argumentada para tal posposición, es la necesidad de revisar la ley santuario, que últimamente le ha causado algunos dolores de cabeza al alcalde. Parecería que con esta decisión Newsom está tratando de ganarse el reconocimiento de grupos conservadores y antiinmigrantes, que representarían una buena cantidad de votos si decide lanzarse como candidato a gobernador de California.
Pero claro, ¿qué le importa hoy por hoy a Newsom la simpatía de la comunidad inmigrante indocumentada, que no puede votar, cuando puede ganarse el afecto de los que no nos quieren pero sí pueden votar?
Ojalá Newsom considere bien su decisión y retome el buen camino con respecto a la comunidad inmigrante. Esperamos que no ceda a las presiones de grupos conservadores que lo único que quieren es dividir más a este país y convertir a San Francisco en una ciudad que no da refugio a quienes más lo necesitan.
Yo le recomendaría a Newsom que en vez de empezar a destruir los pocos recursos a favor de los inmigrantes indocumentados que existen en San Francisco, comience por tratar de resolver el tema de la violencia que se ha acentuado en semanas recientes en el barrio latino de la Misión.
Eso sí merece una respuesta inmediata. La falta de atención a este problema refleja, en mi opinión, una especie de desprecio por la comunidad latina. Yo me pregunto, ¿si las muertes se registraran en el distrito financiero, en Pacific Heights o en algún otro barrio importante de San Francisco la respuesta sería tan apática como hasta ahora? Esperamos su respuesta Mr. Newsom.









