(FOTO: ImpreMedia)
1/1

De todos los comentarios que leí esta semana acerca de la renuncia de Lou Dobbs a CNN, hay uno que me quedó por varias horas dando vueltas en la cabeza. Es el de un amigo periodista de tendencia conservadora —y a quien respecto mucho profesionalmente— que me pregunta si como periodista me da gusto que a través de una campaña se eliminen opiniones con las que no estoy de acuerdo.

Tengo que reconocer que no es una pregunta fácil, si la pienso como periodista, porque yo creo que es muy sano que en una sociedad se expresen con toda libertad las diferentes opiniones que existan; por más descabelladas que sean.

Pero —y ahí está el pero— cuando la propaganda nociva se disfraza de periodismo y se convierte en una corriente que utiliza a un grupo étnico, en algunos casos vulnerable, para atacarlo y desprestigiarlo con datos erróneos como hizo Dobbs con los latinos, entonces yo creo que la pregunta es fácil. En ese caso mi respuesta sería: sí, me da mucho gusto que una campaña haya servido para sacar a Dobbs de CNN.

Ahora seguramente Dobbs va a encontrar trabajo en otro foro en donde le den cabida a sus ideas. Y está muy bien, todos necesitamos vivir de algo. Si yo fuera Lou Dobbs (ni Dios lo quiera), pediría trabajo en Fox News, donde la tendencia es claramente afín a la suya. El asunto de Dobbs es como cuando sacaron a Michael Savage del aire de una estación de radio de San Francisco, al poco tiempo empezó a salir en otra y su programa sigue transmitiéndose en muchas otras estaciones del país. O sea, estos señores van a seguir hablando, y muchos los van a seguir escuchando; y lo que es peor, muchos también les creerán. Ni modo. Pero lo interesante de este caso y el de la campaña contra Savage es darnos cuenta como latinos que al exigir respeto y que no se difundan mentiras sobre nosotros, parece que se nos está escuchando. Somos una comunidad poderosa y muy valiosa dentro de este país, lo mínimo que pedimos es que se nos trate con respeto, nada más.