El 15 de mayo de 2008 debe ser una fecha histórica no sólo para las parejas gay del estado, sino para todo ser humano que se precie de no ser discriminatorio.
Ese día la Corte Suprema de California determinó que las parejas del mismo sexo podrán casarse, porque cuentan con el derecho constitucional para hacerlo.
Yo honestamente me siento orgullosa de estar amparada por una Corte Suprema que además de haber tomado esta histórica decisión, años atrás en 1948 se convirtió en la primera del país en anular la prohibición de casarse a parejas interraciales.
Uno piensa hoy en día en esa prohibición de finales de los años 40 y no puede creer que haya existido. Que no se pudieran unir en matrimonio una persona blanca con una afroamericana.
Los argumentos actuales en contra de que puedan casarse las personas del mismo sexo suenan igualmente atrasados.
Los tiempos evolucionan, ¡bendito sea Dios! Lo que antes parecía imposible, hoy se vuelve posible. Porque los usos y costumbres cambian, porque los seres humanos estamos en movimiento.
Hace varias décadas podría haber parecido imposible que un afroamericano o una mujer se convirtieran en presidentes de Estados Unidos, pero ahora vemos con toda naturalidad que eso muy probablemente va a suceder. A menos que John McCain nos dé una sorpresa.
Entonces, ¿por qué tanto miedo de parte de los grupos conservadores a que se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo?
Siempre las cosas que rompen con los esquemas o que van en contra del llamado "establishment" causan revuelo y son rechazadas por grupos que no quieren cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos.
La modernidad trae diferentes maneras de ver y hacer las cosas, se aceptan los avances tecnológicos, se aceptan los avances políticos, entonces tenemos que aceptar los avances de género y de grupos que normalmente han sido marginados.
Nosotros como inmigrantes latinos documentados o indocumentados pedimos que se reconozca nuestro lugar en la sociedad estadounidense; que se nos otorguen derechos.
Lo mismo piden otros grupos como los homosexuales. Las parejas gay y lesbianas deben tener el derecho de casarse como cualquier otra pareja heterosexual.
Bien por la Corte Suprema de California, su decisión nos debe hacer sentir orgullosos, porque fomenta la comprensión y la inclusión de todos los grupos de la sociedad.
No sé ustedes pero yo me siento orgullosa de vivir en un estado que además de dorado, es multicolor.
Y ustedes qué opinan de esta decisión, queremos saberlo. Escriban con sus opiniones a: comentarios@elmensajero.com







