Sobrevivientes de Mianmar aguardan su turno para comer en un monasterio, en Rangún. [FOTO: EFE]
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YANGÓN, Mianmar (AP).— El balance oficial de muertos en Mianmar se duplicó a casi 78 mil, mientras que otros 56 mil seguían desaparecidos, dos semanas después del ciclón que sembró extensa devastación, informó ayer la televisión estatal.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó que las marcadas restricciones impuestas por la junta militar de Mianmar han privado a las agencias asistenciales de información sobre la magnitud de la tragedia que afecta a los sobrevivientes.

John Holmes, subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, viajará a Mianmar mañana domingo, a fin de tratar de convencer a los líderes de la junta militar a que concedan un mayor acceso al personal de rescate de las Naciones Unidas y un incremento considerable de los esfuerzos de asistencia, dijo Amanda Pitt, portavoz de la ONU en Bangkok, Tailandia.

Al acrecentarse la presión, el régimen militar ha invitado a algunos diplomáticos a visitar el delta Irrawaddy el sábado, brindándoles su primera oportunidad de ver personalmente el panorama de devastación, indicó Heinke Veit, portavoz de la Unión Europea en Mianmar.

Shari Villarosa, funcionaria de la embajada de EU, dijo a ayer que el Ministerio de Relaciones Exteriores organizaba el viaje, pero no dio más detalles y no se aclaró cuánto acceso tendrán los diplomáticos fuera de la visita controlada.

Un grupo mínimo de expertos a quienes se les permitió ingresar en el país han sido obligados a permanecer en Yangón, la ex capital. El gobierno ha colocado retenes militares y policiales de control en los caminos a la salida de Yangón hacia Irrawaddy, desde donde se impide el paso a los extranjeros.

Previamente, funcionarios de varias agencias de la ONU habían convocado a una conferencia de prensa en Bangkok, a fin de informar sobre los esfuerzos de ayuda. En vista que carecían de la menor información, desde el número de huérfanos hasta el brote de enfermedades y el número de campamentos de refugiados.

Los funcionarios tampoco pudieron decir si todos los sobrevivientes estaban en campamentos, si estaban errantes o si seguían en medio de las aldeas destruidas en el delta de Irrawaddy,