SAN FRANCISCO.— "Mi mamá, mi hermana y mis sobrinitas fueron asesinadas por quien era esposo de mi hermana. Yo tenía 20 años y en ese momento tomé la decisión de dedicar el resto de mi vida a trabajar por el progreso, en contra de la violencia y las luchas por los derechos de las mujeres".
Esta historia la cuenta María Teresa Mejía, quien es la directora ejecutiva del Edificio de Mujeres, un centro multiétnico que ayuda a mujeres y niñas a obtener, a través de programas y servicios, una participación igualitaria y justa en la sociedad.
Fundado en 1971, el Edificio de la Mujeres fue "la primera organización de mujeres dirigida y facilitada por mujeres en toda el área del oeste del país", relata Mejía.
Ella misma, al llegar de Puerto Rico hace 18 años, requirió los servicios de la organización; no hablaba inglés ni tenía trabajo. Aunque en la isla, Mejía ya había cofundado diferentes organizaciones de mujeres y trabajado en centros de ayuda a víctimas de violencia doméstica.
"Una amiga me dijo que llegara al Edificio de Mujeres porque ofrecía recursos para conseguir trabajo y podría conocer otras mujeres. Aún recuerdo el momento en que abrí las puertas; en la primer oportunidad no me dieron el trabajo solicitado, pero en la segunda, sí", comenta.
Desde hace 11 años Mejía dirige la organización. Y sobre los retos actuales comenta:
"Se sigue luchando por la igualdad de la mujer; aún se ve cómo reciben menos paga por el mismo trabajo que hacen los hombres; en situaciones de guerra y pobreza, las más afectadas son las mujeres y los niños"








