De acuerdo a la revista In Style, Michelle Obama vistió, al inaugurar la Conferencia nacional sobre voluntariado y servicio, un atuendo de la diseñadora Rachel Roy [Foto: Katia Fuentes/El Mensajero].
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SAN FRANCISCO.— "Washington no puede hacer todo", aclaró Michelle Obama, esposa del presidente de los Estados Unidos. Dio un ejemplo: "El gobierno puede invertir en energía limpia; pero es la gente quien tiene que usar esa energía con inteligencia".

Insistió en que el "verdadero cambio viene de abajo" y, ante cuatro mil personas reunidas en el Centro Moscone de esta ciudad, dijo que el servicio voluntario es "la clave para alcanzar las prioridades nacionales".

Michelle Obama inauguró el pasado 22 de junio la llamada Conferencia Nacional sobre Voluntariado y Servicio. La acompañaron el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y su esposa, María Shriver, además de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi y el cantante Jon Bon Jovi.

El discurso de Obama marcó también el inicio formal de la campaña Unidos servimos (www.serve.gov), que culminará el 11 de septiembre.

"No necesitas habilidades especiales o algún talento, sólo muéstrate y participa", convocó la esposa del presidente. Aseguró que este verano es "sólo el anticipo de una nueva era".

Los Estados Unidos necesita más gente que se arremangue la camisa y transforme los retos en sus comunidades en oportunidades de servicio, dijo Obama.

Su público era, básicamente, ciudadanos que participan en organizaciones sin fines de lucro, voluntarios en múltiples causas, provenientes de todo el país e incluso Canadá.

"Lo que ustedes hacen no es fácil ni siquiera en tiempos buenos", expresó Obama a los reunidos. "Y en tiempos como éstos, cuando enfrentamos retos como nunca antes en nuestras vidas, sé que pueden sentir que es casi imposible".

Relató cómo ella misma, al igual que su esposo, fueron reconvenidos por amigos y familiares una vez que decidieron unirse a organizaciones de servicio en vez de buscar trabajos en prestigiadas firmas de abogados. "Mi madre temió que había llevado demasiado lejos su consejo de seguir mi corazón", dijo.