RICHMOND.—Más de 500 personas se reunieron la tarde del martes 3 de noviembre, en Richmond High School —el sitio donde hace dos semanas una estudiante fue violada— para solidarizarse con la joven víctima y darle un mensaje al resto del mundo: nos importa nuestra comunidad.
Uno a uno, estudiantes, maestros, personal docente, oficiales electos y vecinos subieron al escenario montado cerca del campo de futbol americano para expresar su apoyo a la estudiante de 16 años que el 24 de octubre fue violada por hasta diez jóvenes en las afueras de una fiesta en el campus de la escuela, de acuerdo a las autoridades.
El incidente fue noticia internacional y engendró una ola de furia e indignación dirigida contra la escuela de 1,700 estudiantes y la comunidad de Richmond.
Sin embargo, la víctima, cuya identidad no se ha revelado, exhortó en su primera declaración pública a que el enojo se canalice a crear cambios positivos.
"La violencia es siempre la opción equivocada", decía la declaración leída a la audiencia. "La gente está enojada por esto. Pero dejen que el enojo cause cambios; cambios que se necesitan para mantener a nuestros niños, vecinos y amigos seguros".
Este sentir hizo eco entre los participantes del evento, organizado por estudiantes y maestros de Richmond High y la organización Youth Together.
Mensajes de odio
La presidenta municipal de Richmond, Gayle McLaughlin también participó.
"Nuestra juventud es mucho más que los que participaron en ese acto horrible", dijo McLaughlin. "Necesitamos levantar a nuestra juventud y seguir diciendo que este tipo de cosas son inaceptables".
En el transcurso de tres horas, estudiantes tocaron música de rock, cantaron, recitaron poesía, y bailaron hip-hop, "gumboot" —con orígenes africanos— y hasta El son de la negra.
Muchos se vistieron de blanco o usaron bandas blancas para mostrar su solidaridad. Al bajar el sol, prendieron velas y participaron en una vigilia.
El superintendente del distrito escolar del condado West Contra Costa, Bruce Harter, admitió que Richmond High ha recibido cartas "de odio contra latinos, afroamericanos y todos aquellos que hemos tratado de apoyar a nuestros estudiantes".
Hasta la fecha, seis jóvenes —la mayoría latinos y uno afroamericano— con edades de 15 a 21 años, han sido arrestados y serán juzgados como adultos.
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Harter dijo que es vital no juzgar a todos los estudiantes por las acciones criminales de unos cuantos.
"A los estudiantes de Richmond les importa su comunidad, sus compañeros y su reputación en el mundo", dijo Harter, cuyo distrito está a cargo de 29,000 estudiantes. "Ha de haber mucha gente que tiene información incompleta y que ha reaccionado para echar la culpa en lugar de unirse en solidaridad como aquí".
Sin embargo, Harter agregó que la escuela también ha recibido "apoyo increíble" por parte de la comunidad.
Guadalupe Morales, una estudiante de Richmond High de 16 años, dijo que se sentía "muy orgullosa del evento, porque la escuela necesita este tipo de apoyo".
"Estoy aquí para apoyar a nuestra comunidad", dijo Morales, que quiere ser doctora. "Y también para ayudarle a todos a luchar contra los estereotipos, como por ejemplo que no nos importa nuestra escuela, que somos criminales, y eso no es cierto".
Lisa Maloney, una madre de familia que es nutrióloga para el distrito escolar, también se mostró preocupada por el impacto de ciertos reportes de medios de comunicación sobre el incidente.
"Estos chicos no son diferentes a otros chicos", dijo Maloney, quien vive en San Ramon y cuyos hijos tienen 17 y 19 años. "Me molestó como los jóvenes fueron retratados en los medios, muchos de ellos están muy tristes por lo que pasó. Por eso estoy aquí para apoyarlos".
"Es fácil empezar a echar la culpa, al distrito escolar, a la policía", agregó Maloney. "Pero eso no es de lo que se trata".
Entre las medidas de seguridad que la escuela planea implementar se encuentran el cercar todo el campus, instalar cámaras de vigilancia e incorporar programas educativos en contra de la violencia doméstica y comunitaria.