SAN FRANCISCO.— Aproximadamente mil personas se reunieron frente al hotel St. Francis, el 15 de octubre, para reclamarle al presidente Barack Obama, de visita por la ciudad por primera vez desde su elección, que hiciera realidad algunas de sus promesas de campaña.
Obama asistió a un evento de recaudación de fondos del partido Demócrata, una cena donde el precio mínimo del boleto fue de 500 dólares.
Fuera del hotel, en Union Square, una multitud se congregó en las banquetas de la avenida Powell, cercadas preventivamente por la policía.
Allí se encontraba Henry L. Abrons, médico durante 40 años. Vestido de bata blanca, Abrons le pedía al presidente que incluya a todos los que viven en el país, sin importar su estatus migratorio, en un sistema universal salud.
"Necesitamos asegurar a todos los que viven en los Estados Unidos", dijo Abrons, de 68 años, apasionadamente. "¡Es inhumano dejar a gente sin acceso a salud!".
A su lado, se encontraba el cardiólogo Julian Zener, de 71 años, quien manejó desde Chico para estar en la protesta. Sostenía una pancarta con la foto de "una mujer que murió porque su seguro médico no quiso cubrir el tratamiento que necesitaba".
"He visto a muchas personas a quienes las ha timado el sistema", dijo Zener, quien trabajó por 18 años en el hospital del condado de Stockton. "Pero esto se ha puesto peor".
La guerra, migración
Otros temas de las pancartas y cantos se centraron en las guerras en Irak y Afganistán, la reforma migratoria y el calentamiento global.
Para animar a los presentes, la banda Brass Liberation Orchestra trajo el sonido inesperado de tubas, tambores y clarinetes a los cantos de "¡Obama, escucha, estamos en la lucha!"









