El terremoto dejó a 12,000 personas sin hogar en el norte de California [Foto: C.E. Meyer/USGS ].
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SAN FRANCISCO.— Un 17 de octubre de 1989 a las 5:04 p.m., la tierra retumbó en el Área de la Bahía, un movimiento telúrico que permanecerá en la memoria de todos sus residentes.

Este terremoto —que duró de 10 a 15 segundos— fue el más destructivo en años recientes, con una intensidad de 7.1 en la escala de Richter; el epicentro se localizó en Loma Prieta, en las montañas de Santa Cruz.

"Estaba trabajando en el décimo piso de un edificio de Oakland, cuando empezó a temblar. Mi colega David López y yo corrimos por el pasillo, mientras todo se caía de los estantes. Luego nos protegimos debajo de un escritorio de metal hasta que pasó el terremoto", recordó Joan Wrenn, residente de Hayward.

En el evento murieron 63 personas en el norte de California; el saldo fue de 3,757 heridos y miles de personas desamparadas.

Ese día se jugaba el tercer juego de la Serie Mundial de beisbol, casualmente entre los dos equipos asentados en el área, los Atlético de Oakland contra los Gigantes de San Francisco, así que buena parte de la atención global estaba puesta aquí.

Jack Bostwright, sismólogo de la agencia de Investigación Geológica de los Estados Unidos (United States Geological Survey), quien labora como coordinador para las Investigaciones de riesgo de terremoto en el norte de California, afirmó que existe un 50% de probabilidades que ocurra un terremoto de magnitud 7.5 en la escala de Richter o más en el estado en los próximos 30 años; la probabilidad se eleva a 62% tratándose de un temblor de 6.7 grados.

"Tendremos más terremotos porque hay al menos ocho fallas activas en el Área de la Bahía", dijo en un auditorio de USGS, el 24 de septiembre, en Menlo Park. Mencionó las fallas de Hayward, Calaveras, San Andrés, San Gregorio y Concord.