BERKELEY.— La pared del supermercado Mi Tierra Foods en West Berkeley, antes blanca, luce ahora figuras multicolores en toda su superficie.
En la banqueta hay cajas con botes de pintura y pinceles, y una estructura de dos pisos de metal y tablas de madera sostienen a cinco jóvenes pintando afanosamente un mural que han titulado Vivir sin fronteras.
Los pintores son estudiantes del Berkeley City College, algunas preparatorias locales y voluntarios que se sumaron a la creación del mural, de 20 por 60 pies, en la esquina de la avenida San Pablo y la calle Addison.
Amy Ortiz, quien se mudó recientemente a California, dijo que quiso participar en el proyecto después de ver los murales del barrio de la Misión, en San Francisco.
"Cada vez que veo murales, aunque esté preocupada o teniendo un mal día, éstos traen felicidad a mi vida", dijo Ortiz, de 21 años, mientras pintaba de azul el dibujo de un rebozo en la pared. "Esto va a transformar a la cuadra. En mi opinión, debería haber murales en todos lados".
Vivir sin fronteras, que se inaugurará este domingo 28 de junio a las 12:00 p.m., durante el Festival Internacional de Comida y Música de Berkeley (berkeleyinternationalfoodfestival.com), es un proyecto de la clase de Creación y diseño de mural del Colegio de la Ciudad de Berkeley.
La obra muestra a jardineros cultivando vegetales y retrata no sólo a personajes históricos, sino también a la gente de West Berkeley. "El mural es pro inmigrante, y es que ésta es la tierra de todos: Mi Tierra", dijo Juana Alicia Montoya, maestra del Berkeley City College, y quien dirige el proyecto. "La idea es plantar una semilla en un área urbana".
Montoya creció admirando los murales de Diego Rivera en el Instituto de Arte de Detroit, esos que la inspiraron a ser muralista. Es maestra de pintura desde 1976 y ha pintado más de 17 murales en diferentes estados de la Unión Americana.
Vivir sin fronteras es el título de un poema de Gloria Anzaldúa, ilustró Montoya, y trata, dijo, sobre ser una persona multicultural en este país.
Comentó que fueron sus estudiantes quienes diseñaron y escogieron el nombre del mural. El proceso les llevó seis meses e incorporó las opiniones de los vecinos en West Berkeley para escoger los temas de la pintura. "La pintada no es tan difícil como la negociación del diseño", dijo Montoya, con la ropa salpicada con pintura morada, verde y blanca. "Todos contribuyeron. Tuvieron que hacer como 100 dibujos antes de finalizar el diseño", añadió.
Más murales
El estudiante José Manuel González dijo que valió la pena todo el trabajo para diseñar el mural y ahora quiere dedicarse a pintar murales. "Necesitamos más arte, ¡y hay tantas paredes vacías!".
González agregó que es muy importante que la obra refleje los orígenes africanos, latinoamericanos e hindú de mucha gente de West Berkeley.
"Queremos mostrar qué tan diversa es esta comunidad y cómo podemos vivir juntos", dijo González, quien pintó el retrato de una pareja de la India que vive en la vecindad.
González también pintó en el mural los rostros de jóvenes latinos y afroamericanos de West Berkeley que murieron víctimas de la violencia o por accidentes. "Muchos jóvenes que han muerto aquí deben de ser celebrados, no olvidados", opinó González.
La maestra Montoya agregó que hay mucha violencia en el área. "El objetivo es involucrar a los estudiantes de la vecindad en vez de que anden en la calle armando bulla, para darles otras opciones", explicó.
Montoya dijo que la Universidad de California en Berkeley contribuyó con 15,000 dólares para este proyecto. Otras organizaciones involucradas fueron Youth at Hope y Rosa Parks Collaborative.
Luis Acosta, un residente de Richmond que pasó a preguntar si su hija Karina, de 13 años, podría involucrarse, dijo que el mural ayuda a la comunidad.
"Me parece fantástico", dijo Acosta, quien tiene dos hijos que estudian en Berkeley.