“El mundo no se puede entender sin traductores e interpretes y todo se viene abajo si no se entiende”, dijo Marian Greenfield quien fue la presidente de ATA hasta el año 2007 y ahora realiza talleres de traducción por todo el mundo.

Beatriz Bonnet presidenta del Comité de Normas de la ATA, y propietaria de la empresa de traducciones Syntes explicó: “la obligatoriedad de la traducción en centros médicos y judiciales, así como legislación que no permite que los niños traduzcan para sus padres ha creado un enorme campo en Estados Unidos, donde vivimos más de 50 millones de hispanohablantes”.

La conferencia hizo especial énfasis en talleres y seminarios para los asistentes. “Lo que más me gusta de mi profesión es que es un proceso continuo de aprendizaje”, dijo Greenfield.

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