Manhattan — Más de 2,300 traductores e interpretes en lenguas que van desde el español al japonés, pasando por el árabe, el chino o las lenguas eslavas celebraron en Nueva York la 50 Conferencia Anual de la ATA (American Translators Association).
“La Conferencia es una magnífica oportunidad para conectarse con profesionales de otras latitudes, intercambiar opiniones, establecer contactos y conocer cómo marcha la industria de traducción e interpretación no solamente en Estados Unidos sino en otras partes del mundo”, dijo a EL DIARIO/LA PRENSA Javier Labrador, Gerente de Control de Calidad Ejecutivo de Transperfect.
La ATA que fue creada en 1959 por traductores neoyorquinos, actualmente cuenta con 10,000 miembros distribuidos en más de 90 países. Abarca traductores e interpretes bien independientes o empleados, pero también empresas y centros de enseñanza de la profesión, además de conceder uno de los certificados más difíciles de obtener y más prestigioso en este campo.
Los profesionales que son más visibles para la ciudadanía son los intérpretes que les asisten en hospitales y en los tribunales, pero lo que quizás no sea tan visible es que la traducción e interpretación es una de las pocas profesiones en alza en esta crisis económica. Según dijo Wendy Greenwald relacionista pública de la ATA, ha habido un 15% de aumento en las contrataciones en esta industria que genera anualmente 14,000 millones de dólares y a la que la revista Parade coloca en el segundo lugar entre las profesiones con más futuro.
“Los interpretes van más allá de las palabras, traducen todos los signos culturales que tienen diferentes significados en cada cultura. Por ejemplo el signo de OK en Estados Unidos no se puede utilizar en Brasil porque es un insulto”, dijo Greenwald.
“El mundo no se puede entender sin traductores e interpretes y todo se viene abajo si no se entiende”, dijo Marian Greenfield quien fue la presidente de ATA hasta el año 2007 y ahora realiza talleres de traducción por todo el mundo.
Beatriz Bonnet presidenta del Comité de Normas de la ATA, y propietaria de la empresa de traducciones Syntes explicó: “la obligatoriedad de la traducción en centros médicos y judiciales, así como legislación que no permite que los niños traduzcan para sus padres ha creado un enorme campo en Estados Unidos, donde vivimos más de 50 millones de hispanohablantes”.
La conferencia hizo especial énfasis en talleres y seminarios para los asistentes. “Lo que más me gusta de mi profesión es que es un proceso continuo de aprendizaje”, dijo Greenfield.
candida.portugues@eldiariony.com
“El mundo no se puede entender sin traductores e interpretes y todo se viene abajo si no se entiende”, dijo Marian Greenfield quien fue la presidente de ATA hasta el año 2007 y ahora realiza talleres de traducción por todo el mundo.
Beatriz Bonnet presidenta del Comité de Normas de la ATA, y propietaria de la empresa de traducciones Syntes explicó: “la obligatoriedad de la traducción en centros médicos y judiciales, así como legislación que no permite que los niños traduzcan para sus padres ha creado un enorme campo en Estados Unidos, donde vivimos más de 50 millones de hispanohablantes”.
La conferencia hizo especial énfasis en talleres y seminarios para los asistentes. “Lo que más me gusta de mi profesión es que es un proceso continuo de aprendizaje”, dijo Greenfield.
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