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EL PASO, Texas (EFE).- Durante la celebración en la frontera del Día de los Muertos, este 2 de noviembre, se rinde culto a quienes buscaron ingresar a Estados Unidos huyendo de la pobreza y en los últimos años a las víctimas de la violencia en Ciudad Juárez.

"La muerte de estos inmigrantes indocumentados es una crisis de vida y de derechos humanos", dijo hoy el coordinador de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, Fernando García quien estimó que en la última década se han perdido en la zona limítrofe entre EEUU y México cinco mil vidas en ríos, desiertos y espacios confinados.

Organizaciones pro inmigrantes colocarán este fin de semana 200 cruces a lo largo de la carretera "Border High Way", justo en donde se encuentran los dos países como recordatorio de los hombres y mujeres que dejaron atrás sus tierras y arriesgaron su vida para sacar a sus familias de la pobreza en su país.

"Estos son nuestros altares", dijo.

García expuso que tras la colocación de las cruces en la frontera, las agrupaciones de derechos al inmigrante llamarán por sus nombres a aquellos que murieron y que fueron identificados.

Y los que nunca fueron identificados, no serán olvidados aunque se desconozca su nombre y sobre sus tumbas únicamente penda una cruz que los identifica como "John o Jane Doe".

De acuerdo con estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional, desde el 1 de octubre de 2009 a la fecha han muerto en su intento de cruzar la frontera 378 indocumentados, frente a 390 del año pasado y 398 en 2007.

Cifras de la Patrulla Fronteriza revelan que en el sector El Paso han muerto en el mismo periodo cinco inmigrantes, de los cuales cuatro fallecieron arrastrados por las corrientes del Río Bravo.