Foto de archivo de 11 de octubre de 2008 del ex presidente de EEUU, George W. Bush (i), conversando con su sucesor en el cargo y actual presidente estadounidense, Barack Obama (d), en el Despacho Oval de la Casa Blanca. (FOTO: EFE)
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WASHINGTON, D.C.— El Despacho Oval, que si pudiera hablar tantas cosas contaría sobre la declaración de guerras, crisis mundiales ... y líos de faldas, cumple este octubre su primer centenario.

Fue el 31 de octubre de 1909 cuando, según los datos que maneja la Oficina del Historiador de la Casa Blanca, se introdujeron los muebles en la sala que pasaría a ser la oficina del hombre más poderoso del mundo, el presidente de Estados Unidos.

La construcción del pabellón de oficinas de la Casa Blanca, lo que con el tiempo pasaría a conocerse como el Ala Oeste, había comenzado en 1902, durante el mandato de Theodore Roosevelt. Hasta entonces, el despacho presidencial se encontraba en lo que hoy es el Dormitorio Lincoln.

Pero fue William Howard Taft el que ordenó la ampliación del Ala Oeste y la conversión de lo que había sido entonces el despacho del jefe de Gabinete, que tenía un extremo redondo, en un óvalo completo, para transformarlo en su oficina.

La decoración inicial, según la Oficina del Historiador, incluía un parqué de cuadros, hecho con madera de majagua filipina, cortinas de seda y terciopelo y sillones tapizados con piel de caribú. El color dominante era el verde oliva.

Un incendio en 1929 obligó a reconstruir por completo el Ala Oeste durante el mandato de Edgard Hoover. Su sucesor, Franklin D Roosevelt, optó por una remodelación que diera espacio a más funcionarios.

Los cambios de Roosevelt incluyeron el traslado del Despacho a su actual emplazamiento, en la esquina sureste, donde anteriormente se situaba el secadero de ropa y que permitió dotarlo de ventanales que miraran al sur y al este, dándole mucha más luz.