SAN FRANCISCO.— Tener un negocio exitoso no es un imposible, es cuestión de ganas. Así lo demuestra la historia de la chilena Guisell Osorio, propietaria de ‘Sabores del Sur’; una empresa dedicada a servir banquetes que deleitan el paladar de los residentes del Área de la Bahía desde hace casi cuatro años.
En el 2004 Guisell llegó al programa de Alternativas para Latinas en Auto Suficiencia (ALAS), de la agencia Women's Initiative. Buscaba asesoría para abrir un restaurante exclusivo de comida sudamericana y al final, después de muchos estudios y un riguroso plan de negocios, lanzó su microempresa de banquetes, ofreciendo deliciosos alfajores, empanadas y otros platos representativos del sur del continente.
Pero ni su familia, ni ella misma jamás se hubieran imaginado que terminaría sumergida en el mundo culinario. "No cocinaba mucho antes, es más hervía agua y se me quemaba la tetera" asegura con una sonrisa Guisell, quien recuerda que pasó mucho tiempo contemplando cómo su abuela cocinaba mientras ella desarrollaba, sin darse cuenta, un gusto especial por la cocina.
La falta de los platillos típicos de su país la impulsaron a aprender a prepararlos. "Me di cuenta de que para comer lo que quería tenía que hacerlo yo misma, quería empanadas y alfajores y no encontraba nada que supiera como los de casa". Guisell le pidió las recetas a su abuela y empezó a prepararlos y a pesar de que las seguía al pie de la letra no sabían igual, dice.
En un viaje a su natal Chile Guisell descubrió que las especias que usaba su abuela olían y sabían diferente. Y desde ese momento esta empresaria se ha encargado de traer los condimentos autóctonos para darle a sus platos un sabor original. Pero no sólo contar con los aditamentos apropiados ha sido la clave del éxito de esta chilena. El amor y la dedicación con la que cada día se levanta para preparar sus productos han sido vitales para poder llegarle a más personas.







