Miembros del Ejército hondureño resguardan las inmediaciones de la Casa Presidencial en Tegucigalpa, ante las protestas de seguidores de Zelaya. [Foto: EFE]
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TEGUCIGALPA, Honduras.— El Congreso hondureño aprobó ayer la suspensión de algunas garantías individuales durante las horas en que está vigente un toque de queda, mientras el gobierno de Roberto Micheletti desafió el ultimátum de la Organización de Estados Americanos (OEA) de restituir al depuesto presidente Manuel Zelaya.

El acuerdo del Congreso fue avalado por aclamación y suspende la libertad de asociación y de circulación, entre otras, dijo a periodistas el diputado Rolando Dubón, del oficialista Partido Liberal.

"No se trata de un estado de excepción ni de un estado de sitio", aseguró Dubón.

"Esto se hace por el riesgo que existe, porque se sospecha que hay muchas personas de otros países en Honduras y se teme que puedan estar intentado acciones contra la ciudadanía y el nuevo gobierno", añadió, aunque no dio más detalles sobre la supuesta presencia de extranjeros.

Añadió que están exceptuados de la suspensión de garantías las ambulancias, los bomberos, las patrullas y vehículos que transportan combustibles y los diarios locales.

Tampoco hay restricciones para los medios de comunicación, aseguró.

El toque de queda está previsto que al menos hasta el viernes se aplique de las 10:00 p.m. a las 5:00 a.m.

En efecto, el gobierno desafió el ultimátum de la OEA de restituir al depuesto presidente Manuel Zelaya, mientras los hondureños divididos volvieron a tomar las calles tanto para apoyar al mandatario designado Roberto Micheletti como para exigir el regreso del gobernante derrocado.

Unas horas después de que la OEA pusiera un plazo de tres días para que se restituya en el poder a Zelaya, el gobierno de Micheletti advirtió que no admite intervenciones externas, al tiempo que iniciaba esfuerzos para acercarse a la comunidad internacional y convencerla de que no se han violentado las leyes.