Zelaya seguirá alojado, en tanto, en la embajada de Brasil. (FOTO: AP)
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ANÁLISIS

WASHINGTON, D.C.— Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y los acontecimientos perpetrados en Honduras son hoy materia de discusión, luego de que se lograra el añorado acuerdo diplomático tras cuatro meses de negociación. Un escenario donde, sin duda, hay ganadores y perdedores.

Uno de los principales protagonistas tras el polémico conflicto de poder en Honduras fue Estados Unidos. Este país implementó medidas como la suspensión de ayuda internacional y de visas. No obstante, también enfrentó críticas por lo que fue visto como "palidez en sus señales diplomáticas".

"El rol de Estados Unidos fue positivo, así como el de la OEA. Es interesante cómo Micheletti reconoció el rol de la OEA. Tomó tiempo, pero a veces la diplomacia es así", dice a La Opinión Peter DeSchazo, director del programa para América Latina en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS); una visión compartida por diversos analistas en la capital del país, pero que tampoco está exenta de controversia.

Israel Ortega, vocero de la Fundación Heritage, quien viajará a Honduras como observador de las futuras elecciones, cuestiona esta conclusión."Esta Administración se demoró mucho en formular un plan diplomático, cuando comenzaron a desarrollarse los hechos en Honduras. Se mandaron señales malas y negativas, respecto a cómo el Presidente respondió".

No obstante, Estados Unidos no parece ser el único con un rol en discusión. La OEA, liderada por José Miguel Insulza, también está bajo observación.

"En un nivel diplomático, Washington ganó, pero asimismo se demostró la debilidad de la OEA. Debieron haber tratado este asunto antes del 28 de junio. Luego se vieron envueltos en esfuerzos toscos. El viaje de Insulza con Zelaya a Tegucigalpa fue ridículo", explica Christopher Sabatini director de política del Consejo de las Américas.