SACRAMENTO.— Cada dos minutos una mujer es violada en el país, en algunos casos puede ser ante la mirada indiferente de testigos y perpetrada no por extraños como comúnmente pudiera pensarse, sino por conocidos, muchas veces novios, esposos, jefes o supuestos amigos.
Hace unos días, en la ciudad de Richmond, al este de la bahía de San Francisco, una jovencita de apenas 15 años fue violada, golpeada y robada por un grupo de jóvenes de entre 15 y 20 años, dentro de las instalaciones de la secundaria a la que asistía.
Mientras que una decena de ellos la ultrajaba repetidamente durante dos horas y media, otra decena de muchachos eran testigos jocosos y ebrios del violento ataque, sin que a ninguno de ellos se le ocurriera llamar a la Policía.
Algunos estudiantes de la propia secundaria dijeron a La Opinión que entre los atacantes estaba el supuesto novio de la muchacha.
La pregunta que muchos se hacen tras esa violación, es cuáles son los mensajes que la juventud está recibiendo que los hace no actuar cuando una jovencita está siendo sobajada y violentada en su intimidad ante la mirada pública.
Gonzalo Rucobo, director de la organización Bay Area Peacekeepers, una organización sin fines de lucro que trabaja para prevenir que los muchachos se metan en las pandillas en Richmond, opinó que los jóvenes tienen mucha presión de los amigos y viven desconectados de la realidad.
"Muchos de los padres no están vigilando lo que hacen sus hijos, por lo que no tienen a nadie quien los ayude a tomar decisiones. En esta era, los muchachos viven tan rápido que no tienen tiempo para pensar si lo que hacen es bueno o malo", consideró.
Rucobo hizo ver que el problema es que no se está invirtiendo en los jóvenes ni hay suficientes programas para ellos. "Nadie les está enseñando qué es lo malo y qué es lo bueno, por lo que están a expensas de grupos negativos y no se dan cuenta que atacar no es buena onda", indicó.
En 20 secundarias del estado existe ya un programa denominado en inglés My Strength, Mi Fuerza en español (www.mystrenght.org) o (www.mifuerza.com) destinado a entrenar a los muchachos a tomar consciencia de la violencia sexual y destacar el papel que pueden tener en el desarrollo de relaciones sanas y seguras.
Robert Coombs, portavoz de la Coalición de California contra el Asalto Sexual (Calcasa), dijo que más allá de poner más policías y mayor seguridad en las escuelas, se tiene que educar a los jóvenes. "Tenemos que reforzar la prevención y trabajar con los muchachos para que en casos de ataques sexuales pasen de ser testigos a la denuncia", explicó.
California ocupa la nada honrosa distinción de ser el estado donde más ataques sexuales se cometen en el país. Sólo el año pasado se registraron 30 mil, según reveló la Coalición de California contra el asalto sexual.
La gran contradicción es que la mayoría de los atacantes, 73%, son conocidos por sus víctimas; de esos, 38% eran amigos; 28% a alguien con quien la víctima mantenía una relación íntima y 7% familiares.
Se presume que uno de los atacantes de la jovencita en Richmond era su novio; el famoso productor de cine Roman Polanski, de 76 años, abusó sexualmente en 1977 de una niña de 13 que posaba para él para la revista francesa Vogue; en abril pasado, en el Norte de California, la catequista Melissa Huckaby no sólo violó sino que asesinó a su vecina y amiga de su hija menor de edad, la niña Sandra Cantú, de sólo 8 años.
En estos tres ejemplos, las víctimas conocían a sus victimarios. "Se dice que debemos cuidarnos de los extraños, pero eso sólo es un mito porque la vasta mayoría de los atacantes son conocidos de las víctimas", dijo Coombs.
Prihny Murillo, directora de la organización Youth Together, una organización fundada en 1996 por jóvenes, padres y miembros de la comunidad con oficinas en Richmond, Berkeley y Oakland, dice que el ataque sexual en la secundaria Richmond es sólo un reflejo de lo que ocurre en toda la nación, donde cada nueve minutos una persona es violada.
"El abuso sexual es un problema en todas las comunidades y razas , y lo que tenemos que hacer es conseguir más recursos para enseñar a los muchachos en las escuelas a cómo estar más seguros de sí mismos. Ningún niño nace violador; son las condiciones las que los hacen convertirse en violadores", consideró.
De acuerdo con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), en 2008 hubo 89 mil violaciones reportadas a la Policía, contra 109,062 de 1992. La mala noticia es que mientras los casos reportados de violaciones han ido a la baja, algo que muchos cuestionan, varios estudios académicos reportan que sólo en 30% de los casos se arresta a los perpetradores.