Aunque para ti no sea más que una forma muy sencilla de ganarte la vida, para el IRS, una vez que una persona tiene un negocio, por pequeño que éste sea, debe constituirse como entidad legal para determinar cómo presentará sus impuestos. Además, operar bajo una entidad de pequeño negociante puede otorgarte beneficios para adquirir créditos, participar en programas de ayuda a pequeños empresarios y tener acceso a información y asesoría por parte de la Administración de Pequeños Negocios (Small Business Administration, o SBA, por sus siglas en inglés).
Existen dos tipos básicos de constitución legal que puede formar un solo individuo: corporación (corporation) o propietario único (sole propietorship). También existen las sociedades (partnerships) y la compañía de responsabilidad limitada (Limited Liability Company o, LLC), pero en esos casos casi siempre figuran entidades con más de un propietario. Si por ahora tienes un negocio informal o trabajas por tu cuenta, es importante decidir cuál de las dos siguientes es la entidad legal que más le conviene a tu negocio y a tus finanzas.
1. Propietario único.
Es la más simple de las entidades y casi siempre se interpreta que el dueño es empleado del negocio. La mayor ventaja es que no se necesita papeleo para formarla. Simplemente, se comienzan las operaciones y ya está constituida.
Su mayor desventaja es que el dueño es responsable de todas las deudas o responsabilidades legales del negocio, lo que constituye un alto riesgo. En caso de que el negocio del propietario único tenga algún problema legal o deudas, él tendrá que cubrirlas con sus propiedades y capital.
En este caso, el propietario único paga impuestos por todos los ingresos del negocio como un contribuyente individual, incluyendo impuestos por ser empleado propio, además de Medicare y Seguro Social, entre otros impuestos.








