Washington
Se ha convertido en un asunto tan delicado que ni el demócrata Barack Obama ni su rival republicano, John McCain, por ahora, lo mencionan voluntariamente en sus campañas: cómo reformar el maltrecho sistema migratorio del país.
En sus discursos y actos públicos, Obama y McCain han evadido discutir directamente sobre el futuro de la reforma migratoria, que ambos apoyaron pero que fracasó en el Senado en 2007 por falta de consenso político.
Obama y McCain son polos opuestos en lo que se refiere a asuntos como la economía, política exterior, o la conducción de la guerra en Irak, pero coinciden en una reforma migratoria que fortalezca la seguridad fronteriza y ofrezca una vía hacia la legalización de buena parte de la población indocumentada.
McCain, que ha descrito a los inmigrantes como "hijos de Dios", fue uno de los arquitectos del plan de reforma migratoria pero, presionado por los conservadores, ha moderado su discurso y ahora enfatiza que, primero, hay que reforzar la seguridad fronteriza.







