Cintas como Gothika —con Halle Berry y Penélope Cruz—, The Eye —protagonizada por Jessica Alba— y Snakes on a Plane —con Samuel L. Jackson— no sólo comparten su pertenencia al género del suspenso o terror, sino que también tienen en común el nombre de su guionista: Sebastián Gutiérrez.
Este venezolano de 35 años, que debutó como director de largometrajes con Juda’s Kiss (1998) —cuyo reparto encabezó Carla Gugino, su actual compañera sentimental—, presenta hoy su más reciente filme como realizador, guionista y productor.
Se trata de Women in Trouble, la historia de varias mujeres —entre ellas una actriz de cine pornográfico, una azafata, una psiquiatra, una masajista, una camarera y una adolescente, a la que encarna la hija del cineasta, Isabella Gutiérrez— que, como reza su campaña de promoción, tienen en común su afición a meterse en problemas.
En apariencia se trata de un giro en la trayectoria de Sebastián Gutiérrez. Pero él no está de acuerdo.
"Cualquiera que me conozca sabe que no es un cambio radical", explica vía telefónica. "En Hollywood cuando haces algo que funciona te vuelven a contratar para que hagas lo mismo. [Women in Trouble] es una reacción a eso. ¡Cuántas veces puedes escribir acerca de una mujer en una situación de horror que abre una puerta y se oyen unos sonidos estrambóticos...!".
Así, hacer Women in Trouble "fue una decisión muy consciente y más cercana a mi personalidad".
Se ha comparado su película al cine de Pedro Almodóvar —por el empleo de colores, el cúmulo de personajes femeninos y las situaciones extremas—, pero el realizador tampoco está de acuerdo con esa apreciación.
"En Estados Unidos como hay tan pocas referencias a algo que tenga un sentido del humor exagerado, pero donde las emociones sean verdaderas, enseguida te comparan con Almodóvar", comenta. "Pero a mí siempre me han interesado personajes y situaciones exageradas, donde las emociones son reales. Yo soy de Venezuela, crecí con las telenovelas y la música latina: es un mundo que entiendo perfectamente".
Women in Trouble ofrece a actrices como Carla Gugino, Elizabeth Berkley, Caitlin Keats y Adrianne Palicki la ocasión de encarnar a personajes poco habituales en sus carreras.
"A las actrices les dan pocas oportunidades salvo ser la novia del protagonista", asegura Gutiérrez. "En el cine de Hollywood las mujeres son la novia buena o la mala. Y yo no conozco a nadie así. Las mujeres que conozco son sexys e inteligentes. Tienen muchos lados más interesantes desde un punto de vista narrativo y la película es una celebración de eso".
La razón por la que el cine comercial estadounidense carece de roles importantes para las actrices es debido a que "la generación de cineastas americanos de los 70, como Coppola, Spielberg, Scorsese o Lucas, no son una generación a la que le interese las mujeres", teoriza el director. "Esos cineastas nunca han sabido mucho qué hacer con las mujeres. Éstas tienen las emociones mucho más accesibles que los hombres. Uno puede tener un personaje femenino fuerte, que en un minuto se ponga a llorar, y no hace falta explicar nada. A mí siempre me ha interesado esa contradicción".
"A mí me gusta que exista ese hueco [creativo] en el cine americano, porque ahora, con Hollywood en un momento en crisis, donde [los estudios] están obligados a hacer películas con presupuestos enormes, hay un público al que le interesa las historias humanas, con mujeres y hombres, que se pueden hacer con mucho menos dinero".
Women in Trouble tiene ya una secuela, Elektra Luxx, que se estrenará en 2010. "Nos lo pasamos tan bien en el rodaje que al acabar nos preguntamos por qué no hacer uno de estos proyectos cada año, con algunos de los mismos personajes entrecruzados con otras historias".
"Ahora la historia es una trilogía, de la que ya hemos rodado la segunda parte, Elektra Luxx, y vamos a empezar la tercera".
En la cinta, Gutiérrez trabajó con su hija Isabella. "Fue muy fácil y al mismo tiempo fue estresante. A mí hay un tipo de personaje infantil en el cine que nunca me creo: son esos niños súper inteligentes que saben todo. Los niños de hoy son tan precoces, que es demasiado exagerado".
"Lo que quisimos con Isabella es que fuera muy natural, el personaje más calmado. Una combinación entre ser como ella y no ser demasiado excesiva".
Rodada en once días y con un presupuesto mínimo, Women in Trouble es el ejemplo de una película hecha entre amigos. "A mí me hubiera gustado disponer de más tiempo, pero disfruté muchísimo de esta experiencia. No tenía dinero, pero sí el control total", concluye el realizador.