SAN JOSÉ.— En una ceremonia muy emotiva, durante la doceava edición del Latino Film Festival del Área de la Bahía se otorgó un reconocimiento al director de cine Gregory Nava, con motivo de los 25 años de su película ‘El Norte’, uno de los retratos fílmicos más crudos y a la vez más conmovedores, sobre las experiencias de los inmigrantes en los Estados Unidos.
Esta cinta cuenta la historia de dos hermanos indígenas que huyen de su natal Guatemala debido a la guerra civil. La cinta muestra su penar desde el paso de la fronteras sur de México y norte con EU hasta su vida como inmigrantes indocumentados y todos los problemas que tienen que enfrentar: traficantes de humanos (coyotes), vida en la miseria, discriminación y persecución; todo con tal de poder vivir el sueño americano .
A propósito de la cinta y del homenaje, El Mensajero (EM) platicó con Gregory Nava (GN).
EM: ¿Está vigente el tema fronterizo en el cine actualmente?
GN: No lo creo. No hay películas sobre ello. La gente ignora lo que pasa en la frontera. En la cultura popular norteamericana, con la inmigración no está pasando nada.
‘El Norte’ tiene 25 años, y ¿qué otras películas hay? Yo abrí una puerta pero nadie la usa. Sigue siendo la película de la frontera. En ella quise retratar a nuestra gente, que está trabajando, y que para muchos son sólo números, estadísticas, y no seres humanos, no hombres y mujeres con alma y corazón. Para ello conté una sola historia, pues en una película, da humanidad a la situación.
EM: ¿Cuál fue su visión para hacer ‘El Norte’?
GN: Mi visión en general es decir la verdad, yo quiero decir la verdad, relatar las historias a mi manera (...) No me gusta el realismo mágico; si separas la injusticia de todo lo que pasa en el mundo, sólo quedas con algo folclórico, y eso no es mi estilo. En ‘El Norte’ ves de todo: cultura, huipiles, y dialectos; pero también ves el genocidio, el aspecto social, los problemas sociales de nuestro tiempo. Yo quiero decir la verdad, lo que está pasando para que se entere mi comunidad y los que no lo son. Yo quiero retos.
EM: ¿Cómo ha recibido el público su trabajo?
GN: ¡He recibido muchas críticas de mi comunidad! Por ejemplo, la secuencia en donde un chicano ‘le echa la migra’ al guatemalteco por tenerle envidia, despertó muchas críticas. ¡Pero es cierto! (...) ¿Pero por qué lo tienes qué decir?, me decían. ¡Porque es la verdad!, no tenemos que esconder nada. Es un reto vernos como somos. No somos perfectos. Si haces una película en donde todos los latinos son perfectos y todos los malos son blancos, nadie te va a creer. Yo no quiero reemplazar los estereotipos negativos con estereotipos positivos, eso es una pendejada. Debemos vernos a nosotros mismos como somos. Quiero seres humanos reales, personajes en tres dimensiones.
EM: A 25 años de ese retrato, ¿cree que siga existiendo esa barrera entre chicanos e inmigrantes?
GN: No. Yo creo que los muros están cayendo. Aquí todos tienen que aguantar la misma discriminación, y eso forja nuevas alianzas, ya no sólo entre latinos, sino con los afroamericanos también. Mira a los latinos: votaron por Obama; ve a la juventud cubana, votaron por Obama. La primera generación de cubanos era republicana y conservadora. Pero los jóvenes cubanos de ahora son muy distintos, porque ellos dicen: aquí en EU somos latinos. La relación entre la comunidad mexicana y la comunidad cubana es completamente diferente a como era hace 25 años. Aquí estamos realizando más la visión del Che Guevara: tenemos que vernos unidos, y no solamente como paisanos de un país, sino como indígenas, mestizos, ladinos, etcétera. Nuestro tiempo como latinos ha llegado y es una responsabilidad. Estados Unidos es un país joven, nosotros podemos cambiarlo ahora para bien.