Alejandra Guzmán con su casco de troyana y su revelador vestido, el miércoles en el Conga Room. Ciro Cesar/La Opinión
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En los últimos años de la carrera de Alejandra Guzmán, se pueden contar más escándalos de su vida personal que éxitos derivados de sus recientes discos.

Canciones como La plaga, Hacer el amor con otro y Eternamente bella no han podido ser superados por ninguno de los temas de sus, digamos, cinco álbumes más nuevos.

Sin embargo, esto no quiere decir que la cantante mexicana ha perdido popularidad, o que ya no tiene capacidad de arrastre. El Conga Room fue testigo el miércoles de que la alocada intérprete está tan vigente ahora como hace 20 años, cuando comenzó su carrera. Una diferencia es que ahora la sigue un público maduro, y no las niñas y adolescentes que alucinaron con la imagen rebelde pero a la vez aniñada con la que Guzmán se dio a conocer. Es de esperarse, puesto que el 9 de este mes cumplirá 42 años.

El concierto del miércoles, no obstante, permitió apreciar a una artista en forma, aunque no al nivel en que se la ha visto en conciertos pasados. Pudo haber sido por las limitaciones de espacio del escenario del club, o a que se trataba de un evento corto —duró poco más de una hora— que la cantante no derrochó la energía por la que son conocidos sus conciertos. O quizá tuvo que ver su reciente problema de salud, aunque no hizo referencia a él en ningún momento. Guzmán se practicó hace unos meses una operación para aumentar los glúteos que resultó en una grave infección que la tuvo hospitalizada por varios días.

El miércoles, quizá para demostrar que no hubo secuelas, por lo menos visibles, de la cirugía —que tuvo graves consecuencias en su país debido a que se descubrió que muchas clínicas de belleza operan sin los permisos de ley—, Guzmán salió al escenario con un atuendo revelador que además de hacer alusión a la portada de su álbum más reciente, Único, con un enorme casco como de guerrero troyano, dejó entrever parte de su trasero. La cantante traía una especie de vestido de tiras largas que llegaban a los muslos, mientras que la parte baja del cuerpo estaba cubierta con algo que parecía la parte baja de un bikini.