Algo de lo que puede jactarse Café Tacvba es de ser una banda que ha trascendido varias generaciones.
Es una de las pocas agrupaciones sobrevivientes del rock latinoamericano que surgió en la década de los 80. Y no se han quedado con los seguidores que los vieron nacer, sino que ha agregado a su séquito gente muy joven que quizá no había nacido cuando se fundó Café Tacvba.
"Hemos cambiado tantas veces de público como discos hemos editado", dijo Rubén Albarrán, el vocalista del grupo.
Sino, que salió el año pasado a la venta, fue el octavo disco de su carrera. "Ahora nos sorprende ver que hay gente muy joven que nos sigue. Nos sorprende ver que también, de repente, hay gente grande que nos escucha. La verdad es que nos sentimos muy contentos de eso", agregó Albarrán.
Para él, la fórmula de este éxito está relacionada con la actitud que tiene el grupo hacia la música, el disfrute de siempre hacer algo diferente, las ganas de no estancarse "y de que la música nos traiga esa emoción de lo desconocido, de no saber qué va a pasar, si a la gente le va a gustar o no".
La trascendencia de Café Tacvba radica, sin lugar a dudas, en su música, que muchos definen como rock indie pero que en realidad es imposible de categorizar.
Sus miembros, Rubén, Emmanuel del Real y los hermanos Quique y Joselo Rangel, tienen educación musical clásica, pero en sus discos hacen una rara y original mezcla de folklore, pop, rock, reggae, ska y todo lo que se les ocurra.
Albarrán concedió esta entrevista vía telefónica, desde Naucalpan, Estado de México.
20/20
La originalidad de Café Tacvba los ha mantenido 20 años en los escenarios. Y lo celebran con la gira 20/20, llamada así porque recorre igual número de ciudades en países de América Latina, Estados Unidos y Europa.
A Los Ángeles, una de las urbes en la privilegiada lista, llegaron el 24 de junio. Dos días después, tocaron en Chicago. Y este domingo 28 lo harán en Nueva York.
"Son ciudades que tienen un peso fuerte dentro de lo que es la historia del grupo, son lugares en donde nos han recibido muy bien cuando hemos ido a tocar", explicó Rubén.
Una de las ciudades que incluyó Café Tacvba fue La Habana, donde, dijo, no se habían presentado desde hace más de 10 años.
"Es un lugar que hemos tenido la oportunidad de visitar, que nos parece importante porque también forma parte de nuestra historia", dijo el cantante, que soltó la risa cuando reconoció que en su primera visita a Cuba sólo reunieron a unas 1,500 personas.
"No es simpatía como tal hacia el régimen", sostuvo el músico. "Simplemente es un mundo libre. O sea, no hay ninguna imposición o un por qué no vayamos a tocar ahí, ¿no? Sino que hay gente que disfruta de la música".
Festejo con libros
La celebración viene acompañada con la edición de dos libros, uno con la historia del grupo, que incluirá entrevistas y la visión de cada uno de los miembros, y otro con una narración gráfica de la agrupación, que tendrá fotos, reportajes de diarios, pósters y propaganda que han usado. Se espera que ambas producciones estén listas para octubre.
En estas dos décadas, la banda tiene mucho que contar, pero hay anécdotas raras que son difíciles de repetir, como la que hace reír mucho a Rubén, y que sucedió en Japón hace un tiempo, cuando tocaron en un antro en el que difícilmente cabían más de 300 personas.
"Estaba frente a nosotros sentada la princesa japonesa, que antes de conocerla nos imaginamos como una jovencita bellísima", contó el músico. "Y la sorpresa fue que era una señora como de 65 años; súper amable, por supuesto, pero la teníamos sentada frente a nosotros como diciendo: ‘¿Quiénes son estos güeyes, de dónde los sacaron?’".
La princesa no bailó, relató Rubén. Pero, dijo, "por lo menos le crecieron un poquito los ojos".
Rubén no sabe si habrá Café Tacvba dentro de 20 años, y si la hay, no sabe si seguirá siendo el mismo tipo locuaz e irreverente que se ve en los escenarios.