Veinte ciudades de América Latina, Estados Unidos y Europa visita el grupo mexicano para celebrar dos décadas de rock, pop, folklore, reggae, ska... [FOTO: Cortesía Universal Music].
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Algo de lo que puede jactarse Café Tacvba es de ser una banda que ha trascendido varias generaciones.

Es una de las pocas agrupaciones sobrevivientes del rock latinoamericano que surgió en la década de los 80. Y no se han quedado con los seguidores que los vieron nacer, sino que ha agregado a su séquito gente muy joven que quizá no había nacido cuando se fundó Café Tacvba.

"Hemos cambiado tantas veces de público como discos hemos editado", dijo Rubén Albarrán, el vocalista del grupo.

Sino, que salió el año pasado a la venta, fue el octavo disco de su carrera. "Ahora nos sorprende ver que hay gente muy joven que nos sigue. Nos sorprende ver que también, de repente, hay gente grande que nos escucha. La verdad es que nos sentimos muy contentos de eso", agregó Albarrán.

Para él, la fórmula de este éxito está relacionada con la actitud que tiene el grupo hacia la música, el disfrute de siempre hacer algo diferente, las ganas de no estancarse "y de que la música nos traiga esa emoción de lo desconocido, de no saber qué va a pasar, si a la gente le va a gustar o no".

La trascendencia de Café Tacvba radica, sin lugar a dudas, en su música, que muchos definen como rock indie pero que en realidad es imposible de categorizar.

Sus miembros, Rubén, Emmanuel del Real y los hermanos Quique y Joselo Rangel, tienen educación musical clásica, pero en sus discos hacen una rara y original mezcla de folklore, pop, rock, reggae, ska y todo lo que se les ocurra.

Albarrán concedió esta entrevista vía telefónica, desde Naucalpan, Estado de México.