SAN ANTONIO.— De todas las mujeres cantautoras de México, ninguna es más oscura, intransigente, o menos comercial que Ely Guerra.
Y ninguna logró establecerse mejor —al menos como artista de culto— sin necesidad de cambiar radicalmente su sonido.
Pero uno nunca sabe… Después de que Julieta Venegas diera un giro radical en su carrera con Sí (un clásico pop que dio por tierra con joyas alternativas como Aquí y Bueninvento), uno no puede evitar pensar que Ely, después de 16 años de ser la pesadilla de las radios y siempre salirse con la suya, en cualquier momento se cansa de la lucha y sucumbe a las tentaciones del verso-coro-verso.
"No premedito mucho las cosas", dijo Ely por teléfono desde el D.F. "La vida creativa no puede estar condicionada. De alguna manera, lo que intento es explicar mi momento. Y si en algún punto mi momento coincide con lo comercial en el sentido económico, pues lo celebraremos, porque es una especie de recompensa a tu trabajo".
A juzgar por los dos nuevos proyectos de Ely, sus fans pueden respirar tranquilos: nada parece indicar que le haya vendido su alma al diablo... pese a Televisa.
"Con Televisa estamos juntos pero no revueltos", dice, refiriéndose al disco acústico que EMI Televisa lanzó a la venta el 29 de abril. El disco, el tercero de una nueva serie llamada Plug & Play, empezó con Aleks Syntek y Moderatto y continúa con Ely, a quien Televisa no le quita el sueño.
Desnudando temasEl concierto acústico, celebrado en enero en un pequeño auditorio de EMI en el D.F. ante 50 fans, consiste en simplemente Ely y su guitarra reinventando (o desnudando) siete temas suyos escogidos por la disquera: Mejor me voy, Yo no, Más bonita, Peligro, Ojos claros, labios rosa, No quiero hablar y Prometo ser.
"Una va y hace un concierto", dice Ely cuando se le pregunta por qué dejó que la disquera escogiera los temas. "Si tuviera injerencia es por mera vanidad. Uno como músico siempre quiere lucir bien y estar afinado, pero al final es lo menos importante; nos avergüenzan nuestros errores, pero a veces de los errores es lo que más disfruta la gente. No me preocupa la elección que pudo haber hecho alguien más. Recuerdo esa noche porque firmé 50 autógrafos y me tomé 50 fotos, es decir, después del show todavía estuve dos horas más con esos fans que disfrutaron de esa velada. Asumo que es un trabajo que a mí me va a poner muy nerviosa, pero que no está en mis manos y a veces esa crudeza es mucho más atractiva".
El otro disco de Ely (el "disco disco") será su sexto trabajo solista y saldrá a la venta este año. Pero para entender más lo que será ese álbum (nada con Ely Guerra es sencillo), es mejor volver atrás en el tiempo.
COMO AGUA PARA CHOCOLATEDesde siempre, la música e imagen de Ely vinieron acompañadas de una fuerte carga de sexualidad. Pero a partir de Sweet & Sour, Hot y Spicy (2004), su cuarto disco, Ely apareció en sesiones fotográficas donde se la veía con un peinado afro y poses que parecían sacadas de la portada de un disco de Sly & The Family Stone. El nombre mismo del disco parecía perpetuar el estereotipo de que todo lo latino es "hot" o "spicy". Parecía un retroceso artístico; pero al escuchar el disco uno descubría un álbum aún más intenso que Lotofire (1999) y su confirmación como una de las artistas más serias y lúcidas de México.
"Desde que tenía muy poca edad he sido una mujer completamente abierta a la sensualidad y al tratamiento erótico conmigo misma y con los demás", dice Ely.
"Es algo que de manera natural surge en mi vida, desde el momento en que soy cocinera. Creo más en la sensualidad culinaria que en la sensualidad implícita en un proyecto creativo; pero los demás ven de ti lo que quieren. Y en un principio los medios no creían en mi persona porque les parecía demasiado atractiva físicamente y musicalmente veían que mi trabajo necesitaba reforzarse. Entonces lo lógico, decían, era apagar esa llama sensual. Siempre ha sido una lucha, pero yo decidí que fuese una lucha de los demás, no una lucha mía".
El primero en darle una probadita a esa lucha fue el presidente de Ariola, la disquera con la que Ely lanzó su primer disco en 1992.
"Cuando tenía 20 años e hice el primer concierto profesional de mi vida, el presidente de la compañía tocó la puerta de mi departamento y entró con toda su seguridad y toda su gente para decirme, ‘Eres demasiado sexual en el escenario’. Y le dije ‘Ése es tu problema, no el mío. A mí no me interesa si a ti te parezco sexual o no’".
Un disco con hombresPara su próximo disco, Ely se trae un concepto tan poco común como arriesgado: una colaboración con 10 músicos, todos hombres, pero ni un solo dueto, donde las canciones las empiezan ellos y las termina ella, donde Juanes, por ejemplo, aparece pero no aparece. Mejor, que lo explique ella...
"Yo siempre he sido invitada a muchas cosas, pero nunca había invitado a nadie en 16 años", cuenta Ely. "Ahora sentí la necesidad e invité a 10 personajes bellísimos, muy talentosos y reconocidos".
De esas 10 colaboraciones, Ely solamente quiere hablar de las cinco que ya están hechas, "para no echarme la cábula encima". Son Emanuel del Real (Café Tacuba), Enrique Bunbury, Gilberto Cerezo (Kinky), Álvaro Henríquez (Los Tres) y Juanes.
"Yo necesitaba iniciar desde otro punto de partida", aclara Ely. "Normalmente, como compositor, uno tiene un punto de partida recurrente. Uno a lo mejor va a los mismos lugares para poder escribir o diseñar una armonía. Yo quería que el primer empujón fuese masculino, quería entender mi parte masculina desde un principio".
Por ejemplo, el chileno Henríquez recibió una carta donde Ely le explicó cuál es la base musical que quería.
"Agarra tu guitarra o piano, dame tus acordes y haz una pieza musical", parafrasea Ely. "No necesito melodía, no necesito letra, no necesito ni siquiera que esté producido".
Henríquez le mandó un cassette con una figura armónica, sobre la cual Ely compuso una melodía y escribió una letra.
"Después en el estudio hacemos los arreglos y queda una pieza completamente ajena a lo que ellos enviaron, pero el primer impulso está hecho por ese músico".
ELY Y SU GUERRAEn uno de sus blogs, Ely se autodescribió mejor que nadie. "Yo me subiré a la cima. No hay montaña que no pueda conquistar. Yo llegaré a la cima y cantaré desde allí".
Pero la cima de Ely Guerra no tiene nada que ver con ventas o popularidad. Es una cima interna de la que ella, hasta el momento, ha salido victoriosa.
"Es que soy una guerrera, no tengo de otra", dice. "Traigo la espada y el escudo puestos. Mi carrera no ha sido fácil. No es mentira ni engañoso: es verídico que la música hecha por mujeres en mi país y en Latinoamérica es un invento, es algo que está en proceso. "Estoy orgullosa de saber que hay músicos que apoyan mi nivel creativo y lo celebran junto conmigo", concluye.
Déjenla trabajar: Ely está cocinando.








