Sven-Goran Eriksson debe seguir perplejo. Si echó una mirada al mentiroso ranking de la FIFA, debió constatar que el primero de la Concacaf y 14 del mundo, México, enfrentaba al 172 del mundo y el peor de los clasificados a la eliminatoria en esta zona, como lo es Belice.
Si revisó su chequera, el sueco se habrá dado cuenta que su sueldo anual como técnico del Tri es seis veces el presupuesto cuatrienal asignado por la FIFA para rescatar al falleciente por inanición futbol de Belice.
Si revisa las horas de entrenamiento, concentración, palmarés de la selección mexicana y las compara con las de Belice, Eriksson entenderá porqué desde hace años, y sin que Kafka se entere (porque seguro demanda y contrademanda), al futbol de esta zona se le llama la "Conkakafkiano".
Porque en la Concacaf la verdad sigue riñendo con la realidad. Porque la realidad es una y el submundo surrealista del área es otro, y como embajador principal, el mismo futbol mexicano.
Y Eriksson querrá entender ese 2-0 cuando los hijos eméritos del Tri llegaron de Europa a simplificar el trámite engorroso de ir a la siguiente ronda eliminatoria, mientras los beliceños, en su mayoría, pidieron permiso a las obras en construcción donde trabajan, a las escuelas donde enseñan, las comisarías donde consignan, los comercios donde venden, los tianguis donde malbaratan mercancía pirata.
Habrá de enterarse de que Carlos Vela, delantero del Arsenal de Inglaterra, se quejó de que esos rufianes de Belice, "vinieron a no dejarnos jugar, no dieron libertades, no les interesaba ganar, y así, la verdad, no se puede".
Después de ese 2-0 que dejó satisfechos a todos los seleccionados mexicanos, incluyendo cuerpo técnico y directivos, aparece la voz del presidente de la Federación Beliceña de Futbol, Bertie Chimilio, quien por lo visto se siente agraviado porque su selección no fue masacrada:
"Me parece que a México debería darle vergüenza lo que pasó, no es posible que pueda jugar así, tan feo, tan mal, siendo un equipo de profesionales y tomando en cuenta que Belice es un equipo amateur. Realmente es una vergüenza ver a un México que no presionó, que no jugó como un equipo grande, pese a todas las diferencias y la superioridad que debería tener", declaró Chimilio.









