En un mundo cada vez más globalizado, el fútbol no escapa a estos impulsos. A pocos extraña que un brasileño de cuna sea internacional por Polonia, un argentino por Italia o que selecciones como la española o portuguesa cuenten con futbolistas nacidos en Brasil.
Ya lo vivieron en propias carnes otroras grandes futbolistas como Schiaffino, natural de Montevideo e internacional con Uruguay e Italia; Di Stéfano, nacido en Argentina que jugó con la selección española, o Sívori, también argentino que defendió los colores de Italia.
La edición de la Eurocopa de fútbol, que se celebra en Suiza y Austria del 7 al 29 de junio, también cuenta con un notable grupo de americanos de cuna. El último en estrenar su condición de oriundo es el centrocampista brasileño Roger Guerreiro (Legia de Varsovia), nacionalizado polaco el pasado mes de abril tras llegar a este país en 2006 e integrante de la nómina de 23 futbolistas de Polonia con los que cuenta el técnico Leo Beenhakker.
En Turquía, el centro del campo también tiene color brasileño. Mehmet Aurelio (Fenerbahce) se nacionalizó turco en 2006 y desde entonces es fijo en las convocatorias del seleccionador Farih Terim. Aurelio cambió su nombre de Marco por el de Mehmet, en una forma de comprometerse con un país que le acogió en 2001.
Deco y Scolari no son los únicos brasileños de la selección portuguesa. La Eurocopa de 2008 será el primer gran compromiso del defensa Pepe (Real Madrid) con el combinado lusitano. Natural de Maceió, debutó como portugués el pasado 21 de noviembre de 2007, en un partido de clasificación para la Eurocopa ante Finlandia.
Otros americanos son el argentino Mauro Camoranesi (Juventus), el delantero de Alemania Kevin Kuranyi, nacido en Brasil y criado en Panamá, y el brasileño de la selección española Marcos Senna.









