LOS ANGELES/LA OPINION
— En Los Angeles, donde nació como pelotero de Grandes Ligas, Pedro Martínez hace un alto en su duro camino de regreso a la alta competencia. Lesiones. Adversidades. Golpes de la vida. Casi todo al tiempo le recordaron una vez que no estaba vacunado contra la desdicha, a pesar de haber ganado fama, dinero y trofeos.Sí, aún después de los aplausos colectivos y exaltaciones individuales, la vida le demostró que las frustraciones estaban ahí y podrían venir detrás de la primera puerta. Pero ahí está, en el clubhouse de los Mets, a su paso por Los Angeles y dispuesto a dar más batalla.
Ha sido una dura prueba para Pedro Martínez iniciar la temporada en lista de lesionados de los Mets, lidiar con una fase lenta de recuperación, y además enfrentar el drama familiar que significa saber que su padre tiene una enfermedad terminal.
— ¿Cómo viene el regreso de esa rebelde lesión?
“Poco a poco vamos volviendo con mucha fe. Ya estamos en la rutina de lanzar cada cinco días con bateadores de Grandes Ligas. Han sido apenas tres salidas, o sea que todavía es muy temprano para decir que ya estamos de vuelta, pero me estoy sintiendo mejor cada vez que salgo allá afuera”.
— ¿Lo primero debe ser recobrar la confianza…?
“Definitivamente… Eso es fundamental. Con la ayuda de Dios y con mucho trabajo vas volviendo, y de pronto te ves de nuevo vestido de pelotero, siendo parte del equipo y consciente de que quieres jugar… que lo más importante es jugar. Pasa que después de una lesión, lo peor de todo es recaer y lesionarte de nuevo… eso es lo peor”.
— ¿Es un esfuerzo y un sacrificio muy grande superar todo ésto?
“Ha sido muy fuerte, ya no sólo en lo que tiene que ver con lo físico, sino también en lo mental. He tenido varias distracciones familiares que afectan mucho lo que es el temperamento y la actitud en el trabajo. Pero Dios me ha dado la fuerza y la paciencia para enfrentar esas dos situaciones… Gracias a Dios todo se está normalizando”.
— Usted ganó tres premios Cy Young y una Serie Mundial. ¿Después de eso por qué juega?
“Se juega por gusto… por pasión. La pasión por este juego es lo que te mantiene vivo cuando ya has logrado tanto en el béisbol. Especialmente cuando tienes tantos problemas, el mundo se vuelve muy difícil, pero la pasión se ocupa de todo esto y ayuda a enfrentarlo con buen carácter”.
— ¿Qué trae para dar a estos Mets en ambiente de crisis?
“Todo lo que pueda hacer. No sé todavía qué tanto pueda ayudarlos… Todo está muy reciente, sólo han sido tres salidas y me he sentido bien, pero cuando regresas de una lesión siempre estás en la incertidumbre…”.
— ¿Le apostarías a un número de apariciones de aquí al cierre del calendario?
“No. Vamos día a día. Cada vez se siente mejor y la clave es recuperar la confianza… pero cada vez que tengamos una apertura pondremos toda la fe y las capacidades para ganar y hacer algo por los Mets”.
— Queda mucha pelota por jugar este año. ¿Los Mets aún pueden pelear?
“Por supuesto, tenemos tremendo ‘lineup’ y con lo que queda podemos seguir batallando. Este juego es así, tienes rachas de derrotas y también de victorias”.
— ¿No sería ninguna sorpresa que estén jugando pelota en octubre?
“Ojalá y Dios te oiga… Ese sería un premio para este equipo que ha sufrido mucho y para los fans de Nueva York que no paran de apoyarnos”.
— ¿Qué opinión le merece la aparición de estos jóvenes pitchers: Carmona, Vólquez, Cueto, Erwin Santana, todos dominicanos?
“Eso es extraordinario y ése sería mi sueño, ver a esos muchachos desarrollarse de la misma manera que yo lo hice, o mejor, porque tienen mejores condiciones. Sería un honor ver que alguno de ellos alcance lo que yo logré, y un poco más”.
— ¿Alguno que le llame especialmente la atención?
“Erwin Santana. Creo que se parece mucho a mí, pero él tiene un mejor físico que yo, tiene mejores condiciones. Pero su repertorio de lanzamientos y su actitud, su atrevimiento, me gustan mucho. Mi deseo es que se supere y verlo crecer como lo he estado viendo en los últimos tres años”.
A menudo en Nueva York se potencian las posibilidades de los Mets sobre la base de lo que les pueda dar Pedro Martínez. “Ya viene Pedro”... “tan pronto regrese Pedro todo será mejor”, o “la pasamos mal hasta que vuelva Pedro”. Hablan como si Pedro fuera la salvación.
Esta vez se cruzan los caminos de un equipo replanteando su punto de partida con un nuevo manager (Jerry Manuel, , por el resto de la temporada) y el regreso en forma de uno de los mejores lanzadores en décadas.
¡Cuidado con los Mets que ya volvió Pedro!









