(Foto: Camilo Alfaro)
1/1

Es importante que sepas cuánto dinero tienes para gastar antes de ir a un concesionario. Nuestro juicio puede verse afectado por el olor de un auto nuevo y la emoción de salir manejándolo. Ten en claro cuál es el máximo que puedes gastar, y calcula cuál es el máximo que puedes pagar mensualmente si vas a financiar.

Lo que nos lleva al préstamo. Una opción recomendable es que obtengas una aprobación del préstamo inclusive antes de ir al concesionario. Visita tu banco preferido y averigua qué porcentaje te darían al comprar un auto, e infórmate cuál es el promedio de interés a nivel nacional. Es posible que el concesionario te ofrezca financiamiento de diferentes compañías, y es posible que tengan un interés más bajo, pero es importante saber cuál es el interés justo y usarlo como herramienta de negociación.

Es común que los concesionarios sólo tengan autos en inventario con opciones a un costo adicional. Recuerda controlar tus emociones y trata de conseguir un modelo que se mantenga dentro de tu presupuesto.

Paso número tres: ver antes de comprar

La mayoría de nosotros cometemos el mismo error: vamos a un concesionario a “ver” autos, y entre la presión del vendedor y la agitación del proceso salimos manejando un auto nuevo unas horas después sin que esto haya sido nuestro plan.

Hay que ir a ver antes de comprar. Visita varios concesionarios y compara modelos y precios, y exige que te den una prueba de manejo, sin compromisos. Los vendedores naturalmente van a hacer todo lo posible para que compres el auto en ese momento, pero resiste, e investiga bien antes de comprar.