Hasta hace bien poco parecía que el mundo se encaminaba con paso firme hacia el cénit del éxito económico global. El consumo no paraba de crecer y la gente no paraba de gastar. Pero llegaron las vacas flacas y ese éxito que parecía tocarse ya con los dedos se convirtió de pronto en un espejismo fantasmagórico.
Desde entonces las quiebras se han sucedido y las “hipotecas basura” han mostrado su rostro más siniestro. Aunque los analistas más acreditados aseguran no disponer de una bolita mágica para adivinar el futuro que nos espera consideran que, a juzgar por todos los indicios, las previsiones no son nada optimistas.
Sin embargo, la vida debe de seguir porque la gente tiene que vivir, lo cual equivale a consumo, y todo el que puede lucha para salir de la crisis lo antes posible. Indudablemente hay personas que lo están pasando peor porque las profesiones que ejercen no van acordes con lo que demanda el mercado y corren el riesgo de perder sus empleos en las semanas o meses venideros.
Para aquellos a los que les acecha el riesgo a quedar en paro siempre está el recurso de saber cambiar de profesión a tiempo. Por otro lado, el hecho de disponer de un título homologado en una universidad acreditada de cualquier actividad relacionada con la salud es una garantía bastante importante a la hora de buscar trabajo.
Faltan por doquier médicos, enfermeros, fisioterapeutas, protésicos dentales y asistentes de personas con discapacidad tanto física como psíquica, de acuerdo con los indicadores difundidos por los suplementos económicos de los periódicos principales.
Tener el suficiente nivel de conocimientos de mecánica como para “entenderse” con máquinas de estructura compleja, ser un buen crupier en la mesa de un casino o un sagaz vendedor de productos nuevos en el mercado puede suponer una eficaz ayuda para desterrar el fantasma del desempleo en estos momentos en que el paro crece sin parar en otros sectores.
Además de las actividades citadas, a las oficinas de empleo tanto públicas como privadas no cesan de llegar demandas para cubrir vacantes de profesiones u oficios tan variopintos como caldereros, pastores, peluqueros para perros, carpinteros, fontaneros, panaderos, reposteros y casi todas las relacionadas con la formación profesional.
Hasta ahora, muchas familias despreocupadas optaban por sustituir un electrodoméstico cuando éste comenzaba a dar fallos. Pero la crisis obliga a apretarse el cinturón y la demanda de reparación de los aparatos del hogar se ha incrementado, según reconocen las agrupaciones de empresas del sector.
La consigna es procurar el mantenimiento más acorde con las posibilidades de nuestro bolsillo y aguantar hasta que la máquina se caiga a pedazos.
Turismo alto
Un informe reciente de agencias de turismo especializadas de alto “standing” señalaba que el sector ha sentido menos la crisis que las oficinas que trabajan con “tour operadores” y con turismo de masas. Un safari “de verdad” en tierras africanas o asiáticas, un recorrido exótico por lugares poco explorados o unas vacaciones en islas privadas con sesiones de pesca submarina en playas vírgenes, siguen teniendo una gran demanda de acuerdo con las fuentes citadas.
Manejar este tipo de clientela especializada es una solución a la hora de capear la crisis, según se pudo constatar en la última Feria Internacional de Turismo de Berlin (ITB), si bien como este nicho de mercado es muy exiguo son pocas las oficinas que lo trabajan porque no hay sitio para todos. El aumento de millonarios en Rusia y China se ha convertido en un aliciente añadido para los operadores especializados en los viajes de superlujo, un sector reservado a quienes pueden permitirse unas vacaciones a partir de 20,000 dólares diarios.
Según el informe anual ‘World Wealth Report’, de Merill Lynch y Capgemini, presentado en el marco de la ITB, en el mundo había en 2007 unos 9.5 millones de millonarios, entendiendo como tales a personas con activos superiores a los 30 millones de dólares. Son clientes con un poder adquisitivo ilimitado, muy exigentes y con gustos dispares.
Oficios con futuro
Europa necesitará para el año 2015 unos 12.5 millones de profesionales liberales cualificados y universitarios graduados con un buen expediente. A causa del envejecimiento de la población, el Viejo Continente también necesitará de personas que sepan arreglar una avería doméstica, hornear pan o manejar una máquina complicada. Los oficios más demandados tienen tanto o más futuro que las profesiones liberales.
Hasta la fecha, han logrado mejores oportunidades quienes optaron por una especialización cualificada para un nicho de mercado difícil de llenar debido a la gran demanda. Un experto en biotecnología, en ciencias ambientales o en robótica, por ejemplo, tiene más posibilidades de lograr un empleo bien remunerado hoy que un abogado o un economista sin especialización. Pero estas profesiones novedosas requieren, además, de un dominio de la informática y de la tecnología, del conocimiento de idiomas (inglés por encima de todo) y capacidad de organización.
Investigación e innovación
La presidenta de Microsoft Ibérica, la española Rosa María García, ha aventurado por su lado un mal futuro a aquellas profesiones que puedan ser sustituidas por la labor de una máquina y que no estén ligadas a la investigación y la innovación.
La ejecutiva es partidaria de que los jóvenes recién licenciados en ciencias e ingenierías que pongan en práctica, si las tienen, ideas de renovación tecnológica y aprendan a mantener una relación emocional con el cliente con el fin de ofrecerle productos integrados de una misma compañía. Esta premisa les abrirá las puertas de un porvenir profesional de lo más prometedor.
Hay jóvenes sin embargo que, por razones personales o académicas, optan por aprender un oficio, o una titulación de grado medio, que les permita lograr un nivel de vida digno. El camino por recorrer suele ser más duro que el de un universitario pero, con un poco de suerte, un obrero especializado puede colmar mejor sus expectativas profesionales y económicas.
Un buen fontanero (plomero), un panadero que sepa hornear bien distintas clases de pan o un obrero capaz de manejar con soltura máquinas tan complejas como una tuneladora están muy demandados en estos tiempos si bien el ejercicio de estos oficios implica pasar frío o calor y estar expuesto a olores y sustancias no deseados. Técnicos de mantenimiento electrónico y de maquinaria industrial, electromecánicos, torneros fresadores, ajustadores de moldes plásticos, mecánicos de automóviles de gama alta e híbridos, protésicos dentales y fisioterapeutas son reclamados constantemente por las compañías grandes y pequeñas si echamos una ojeada a las secciones de ofertas de empleo de los diarios.