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EL orgullo es un mal que pedecemos casi todos los humanos y muchas veces perdemos oportunidades en nuestra vida por no ser humildes, pensamos que somos superiores a los demás o que somos indispensables, fuí al diccionario y encontré la perfecta definición del orgullo, dice que es una persona soberbia, se cree superior a los demás, se las sabe todas, no acepta consejos, etc, etc.

Tengamos mucho cuidado y no caigamos en la trampa del orgullo, ya que ante Dios somos todos iguales y tenemos las mismas oportunidades, así nos dice su palabra que "Él resiste a los soberbios y da gracia a los humildes", que peligro tan grande ser orgulloso ante la presencia de Dios, a veces sentimos que no lo necesitamos y lo tratamos de manipular para que haga lo que nosotros queremos y si no, nos disgustamos como niños sin educación; en mi opinión pienso que por esta razón Dios creó de ultimo al hombre ya que si lo hubiese creado de primero el hombre hubiera dicho, sin mi ayuda Dios no habria podido hacer toda la creación.

Lo opuesto del orgullo es la humildad, cuando bajamos la cabeza ante Dios y reconocemos que sin él nada somos y nada podemos hacer y somos lo que somos porque él así lo ha querido.

Traigo a la memoria al Rey David a quién el Señor lo llenó de gloria y de poder en su reino y aún así, se puso delante de Jehová y le preguntó: "quién soy yo, y qué es mi casa para que tu me hayas traido hasta aquí? Esta humildad fué la que hizo a este varón diferente, quien logró el favor y la bendición de Dios en muchas oportunidades y su gloria se extendió hasta su hijo Salomón quién también se humilló ante Dios, pidiéndole sabiduría para poder guiar a su pueblo.