No hay peor cosa que estar sin hacer nada, desocupado, el día se hace más largo y muy aburrido, y a parte de todo, peligroso ya que como no tenemos nada que hacer, somos más propensos a caer en algún vicio, parece que nuestro cerebro queda abierto pero para los malos pensamientos y malos deseos.
Muchas veces la inactividad nos hace dar más hambre y más sueño, hay personas que se pasan la vida pensando en el día de su retiro, para no hacer nada y esto los lleva casi siempre a enfermedades y dolores que antes no sentían y en muchos casos hasta la pérdida de la memoria ya que dejamos de usar nuestro cerebro; no estoy hablando mal del retiro ya que un retiro bien programado puede ser una nueva oportunidad en nuestra vida de lograr otros objetivos importantes, que no podíamos hacer cuando estábamos muy ocupados.
En el campo espiritual nos pasa lo mismo, si estamos inactivos, nuestro espíritu se indispone y es cuando empezamos a apartarnos de Dios, nos enfriamos de tal manera que muchos llegamos a no querer saber nada de nuestro creador. Y por esto nos dice su palabra en Efesios 5:18 "No os embriaguéis con vino, en el cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu Santo".
Así como tenemos que ponerle gasolina a nuestro automóvil todas las semanas, de igual manera debemos ser llenos del Santo Espíritu en todo momento.
Cuando una persona está llena del Espíritu Santo ve más la gloria de Dios en su vida, ve la vida diferente, se vuelve más receptivo a la palabra de Dios, por lo tanto adquiere más sabiduría y lo mejor de todo, es una promesa que el mismo Jesucristo nos dejó "les conviene que yo me vaya", le decía a sus discípulos, "porque si no me fuera, el consolador (Espíritu Santo) no vendría a vosotros; más si me fuera os lo enviaré". Recordemos que cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar y nos convertimos en templos de él, quien comienza a guiarnos, esta presto a ayudarnos, siempre y cuando nosotros se lo permitamos y se lo pidamos, qué bueno que podamos decir, "Gracias Señor porque soy lleno de toda plenitud de Cristo".







