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La connotación implícita en la expresión luna de miel es felicidad; esa experiencia que se desea eterna en el sexo y la intimidad.
Pero esos días de complicidad, sin preocupaciones y con mucha miel por derramar, tarde o temprano llegan a su fin, y los nuevos esposos de vuelta a casa, abren la puerta de su realidad.
Empiezan las interrogantes de si será tan lindo ese escenario como el que han dejado atrás, pero, sobre todo, si el sexo, en particular, va a cambiar o la intimidad se comienza a apagar.
Karla Urriola, sexóloga clínica del Centro Regiomontano de Sexología, dice que sí cambia la relación al llegar a casa.
"Ésa es una de las temáticas que las parejas usualmente preguntan, porque durante la luna de miel fueron muy activas, y al momento de regresar a la casa es empezar estas negociaciones de cuál sería la frecuencia de la intimidad sexual.
"Además, a veces se limitan a utilizar sólo ciertas formas de amarse cuando los besos y las caricias también son parte de esta intimidad".
La pareja también debe platicar en torno a su propia satisfacción sexual y en relación a los tiempos, pues es seguro que en la luna de miel estaban libres de actividades.
La ll egada Contrario a lo que se podría pensar de que debe ser espontáneo decidir el momento de la intimidad, la sexóloga afirma que en consulta la pareja sí habla sobre la frecuencia en sus relaciones sexuales.
"No debe hacerse un calendario rígido, pero sí establecer de manera asertiva estrategias para negociar la satisfacción sexual, incluso, durante la ovulación, como abrazarse o darse masajes".
Este regreso a casa también es muy buen momento para señalarse uno a otro si se presentó alguna disfunción sexual y tratarla de forma muy empática.
Esta situación se puede presentar por nervios o cuestiones biológicas, y cuando han tenido momentos para estar juntos y se percatan que no se logran acomodar, es mejor abordarlo con un terapeuta.
¿Cuántas veces sería ideal hacer el amor? Es una pregunta que sólo la pareja debe contestarse y estar de acuerdo.
Según las estadísticas, explica la sexóloga, la frecuencia es de dos a tres veces por semana.
"Pero durante la semana hay muchas cosas de sexualidad que las parejas hacen y deberían hacer, como besarse, tocarse y acercarse", concluye.

Parejas que hablan claro
-Cuando se dice que cambia la relación sexual en casa, las parejas reportan que por lo general, se refieren a que baja la frecuencia.
-Deben quitarse máscaras y decir claramente qué da vergüenza, con qué no se está cómodo o si resulta molesta tal posición sexual.
-Es recomendable planear, dentro de la parte de presupuestos y horarios, cuánto tiempo a la semana se dedicarán como pareja, qué actividades les gusta hacer juntos y aquí entran los encuentros sexuales y la satisfacción sexual, que implica tomar en cuenta el espacio físico.
-El estrés por hacer más sólida la estabilidad ecómica, hacerse de una casa propia y hasta los planes para tener hijos influyen en el ánimo sexual. No hablen de estos temas en la habitación, traten de mantener ese espacio sólo para descansar y tener relaciones íntimas.