Efe-Reportajes — Inspirándose en el poder de provocación de moteros, “punks”, góticos y “dandys”, los diseñadores muestran sus propuestas más callejeras.
En tiempos difíciles, de crisis, la moda se reinventa y se adapta para satisfacer a los consumidores. Para ese fin, los grandes maestros de la costura han callejeado por la ciudad del Támesis para inspirarse en la indumentaria de sus habitantes y crear colecciones y tendencias frescas, atractivas y originales.
El movimiento “punk”, que nació en Londres a finales de la década de los sesenta en contra de la propia moda, se impone en las pasarelas pero en versión edulcorada y lujosa, donde las crestas de colores, las camisas raídas y las cadenas roñosas no tienen lugar.
Ahora, el punk ha vuelto con aire aristocrático, se impone el “punk-chic”, diseños con tachuelas, cremalleras, imperdibles y pinchos, eso sí, bañados todos ellos en lentejuelas y brillos.
Ejemplo de esta tendencia creciente son las colecciones de David Delfín, Balmain, Roberto Cavalli, Nina Ricci, DsQuared2 o Gucci, que muestran cazadoras de cuero sobre minivestidos de seda, “leggings”, pantalones ceñidos con cuadros escoceses y camisetas adornadas con atrevidas estampaciones a modo de “graffitis”. Llamativos brazaletes, ostentosos anillos y largos collares complementan la tendencia.
Dandy
Desde barrios londinenses tan exclusivos como Belgravia, Chelsea y Kensington llega el refinamiento de las líneas y la sobria elegancia del estilo “dandy”, corriente que inventó el inglés Beau Brummel a finales del siglo XVIII y que incluía en la vestimenta masculina trajes oscuros, echarpes, cuellos, puños y adornos en las corbatas.
Ralph Lauren, Valentino, Tommy Hilfiger, Jil Sender y Victor&Rolf proponen
pantalones ejecutivos, soberbias chaquetas de corte masculino, camisas con puntillas y lazada, bombachos de lana, jerseys de “cashmere”, cálidas capas y zapatos abotinados de cordones para dar forma a este “look”. El esmoquin, prenda de etiqueta por excelencia, queda reservada para la noche, siempre combinado con unos impecables zapatos de tacón.
Las faldas y pantalones con estampados de cuadros y flores, los jerseys de lana con ochos, las pieles de zorro, las botas altas y los tonos marrones, verdes y beiges nutren los modelos para disfrutar de una jornada en el campo.
Moteras
Canalla, rebelde y transgresora, así se presentan la mujer envuelta en el “look” motero. Pantalón pitillo negro, vaquero hiperajustado, botas altas con o sin tacón y cazadora de cuero negro abanderan la estética de esta tribu urbana que siente pasión por el rugido de las Harley Davidson y su espíritu de vida.
Las atrevidas lucirán la versión más ceñida de los monos de cuero negro que propone Alexander McQueen, mientras que las discretas tendrán la opción de elegir entre los vestidos de napa por encima de la rodilla que presenta Alberta Ferretti o los de Bottega Veneta.
Para las amantes de las faldas, Emilio Pucci ha creado minis con tachuelas que resultan muy “sexy” combinadas con camisetas de tirantes anchos serigrafiadas y botines altos. Brazaletes de cuero, gorras, pañuelos con calaveras, hebillas de metal, cremalleras, pulseras trenzadas son algunos de los complementos moteros.
Góticas
Lo gótico, lo romántico y lo siniestro también está de moda. Este movimiento nació en el Reino Unido en la década de los 80 cuando la muerte del “punk” provocó un pensamiento aún más pesimista.
La firma Chanel ha sido pionera en subir a la pasarela la moda gótica, característica por la presencia del negro, la superposición de capas, cortes inquietantes y volantes en los puños. Han seguido su estela firmas como Hoss Intropia, Gianfranco Ferré, Lemoniez, Lydia Delgado o Giles.
Es una tendencia que requiere prendas entalladas y largas, escotes en forma de chimenea o cuadrado, silueta sirena, encajes exquisitos y tejidos tan ricos como la lana, la gasa, el tul y el terciopelo.
Las camisas blancas con lazadas, los chalecos, los pantalones pitillo, las faldas con volumen, los botines, las chorreras y las medias de malla son las prendas estrellas de esta moda.
Cadenas de plata con cruces, anillos de ónice, broches con perlas y alguna que otra calavera son algunos de los accesorios siniestros.