El “slow parenting” aboga por el fin de la sobreprotección paterna y una forma más relajada de afrontar la vida familiar. Photos.com
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San Francisco/EFE — Los niños nacidos en las últimas dos décadas en los países desarrollados son posiblemente los que más atención, protección y recursos han recibido de sus padres, un fenómeno común que ahora podría estar llegando a su fin.

Clases de mandarín para niños de dos años, cursos de música para lactantes o padres que acosan a los profesores vía mensajes de texto por los resultados de un examen de sus hijos— todo parece poco para lograr que los retoños sean los mejores en la competitiva economía global.

Atrás quedaron los tiempos en los que los niños iban solos al colegio— el porcentaje de escolares que llegan solos a la escuela ha caído del 21 % en 1969 a sólo un 13 % en 2001 y en EE.UU. la obsesión por la seguridad infantil es tal, que hasta los carritos de bebé llevan la etiqueta “quitar al niño antes de plegar”.

Las cosas, sin embargo, están empezando a cambiar— una nueva tendencia educativa bautizada como “slow parenting” se está popularizando rápidamente en EE.UU. a través de libros, artículos y seminarios, abogando por el fin de la sobreprotección paterna y una forma más relajada de afrontar la vida familiar.

Afirman los expertos que se trata de otro efecto de la crisis económica, pues muchos padres estadounidenses —un tercio, según algunas encuestas— han tenido que suprimir las numerosas actividades extraescolares con las que esperaban poder situar mejor a sus hijos en la vida.

El resultado ha sido más tiempo libre para pequeños y mayores y una planificación familiar menos estresante, algo que ha abierto los ojos a muchas personas sobre lo que realmente significa el ser padres.