Reportaje especial EFE
— Es en las piscinas donde sucede el mayor número de accidentes durante la época estival. Las aglomeraciones, la falta de medidas de seguridad y, en muchas ocasiones, la imprudencia de los menores y la falta de supervisión de los mayores, son las causas de esos accidentes que, a veces, son mortales.Existen en el mercado una gran variedad de elementos protectores para colocar en las piscinas que evitan que, mientras éstas están sin utilizar en invierno, los menores puedan caerse en ellas. Además, también para el uso de las piscinas en verano existen una serie de medidas que se han de tener en cuenta.
Hay que tener mucho cuidado con determinados aspectos del mantenimiento de la piscina como son los filtros, bombas y otras piezas mecánicas, puesto que son todas piezas eléctricas que pueden provocar lesiones si no se utilizan con cuidado. Una bomba con un cable cortado puede causar una descarga eléctrica a los que la usen o trabajen con ella.
Es recomendable previamente a la instalación de estos utensilios leerse cuidadosamente el manual de instrucciones y asegurarse de colocar cada pieza en el lugar adecuado para que no provoquen ninguna lesión.
Otras de las medidas que hay que tener en cuenta es mantener todos los químicos y materiales tóxicos que mantienen limpia la piscina fuera del alcance de los niños, debido a su peligrosidad. La ingestión de cloro puro puede ser mortal.
La piscina debe estar cubierta durante el resto del año, no solo para evitar caídas sino también para mantenerla limpia, pues si se vuelve a llenar de agua y en el hueco existen desperdicios o residuos, éstos pueden convertirse en bacterias que provoquen enfermedades.
Los accidentes en piscinas pueden ocurrir en cualquier época del año, pero es durante los meses de mayor calor en el verano cuando los padres deben hacer énfasis en la seguridad de los más pequeños para evitar una tragedia. Se calcula que las muertes por ahogamiento entre niños menores de 14 años aumentan un 89 por ciento durante la época estival.
Asimismo, instalar alarmas en las puertas de la casa que dan acceso al área de la piscina puede servir para alertarle si su hijo ha salido sin su autorización. Mantener en todo momento equipo de rescate y un teléfono cerca de la piscina para poder actuar con rapidez en caso de que se presente una emergencia.
Impida que los niños se acerquen a los puntos de drenaje de la piscina, ya sea que estos estén cubiertos o no, ya que un pequeño descuido podría hacer que el pelo u otra parte del cuerpo del menor sea succionado y quede atascado en el agujero.
Debe de ofrecer clases de natación a sus hijos, a partir de los cuatro años, o por lo menos darles las instrucciones adecuadas para que sepan flotar y moverse en el agua para ayudarles a desenvolverse con mayor seguridad en el agua. Asimismo, los expertos recomiendan no “bajar la guardia” por el hecho de que sus hijos sepan nadar, ya que un descuido puede ser fatal.
Además, en ningún caso permita que sus hijos corran o salten alrededor de la piscina, ya que una caída en esas circunstancias puede ser fatal.









