REPORTAJE ESPECIAL/EFE
— Existe un pequeño pero nada despreciable número de alumnos que cuenta con una alta capacidad intelectual a pesar de que, a menudo, fracasan en la escuela. Dificultades de integración social en su entorno escolar, baja autoestima, desinterés y apatía por las clases, son algunos de los problemas a los que se enfrenta.Resulta paradójico, pero tener una alta capacidad intelectual puede llegar a ser un impedimento a la hora de tener éxito en los estudios. Poseer un elevado grado de inteligencia no garantiza superar los exámenes de las asignaturas. Esto sucede especialmente en personas superdotadas que cuentan con un cociente intelectual muy elevado.
El cálculo de esta capacidad se realiza con un test que mide la inteligencia de los seres humanos; en el caso de los superdotados la cifra resultante tiene que ser mayor a 130. Tenemos que tener en cuenta que una persona normal tendría un cociente intelectual de 100.
Marta Eugenia Rodríguez de la Torre, especialista española en inteligencia humana, afirma que “el fracaso escolar de los niños superdotados en España supera el 68%”. Estos malos resultados académicos se producen, según la experta, “porque los niños con altas capacidades intelectuales poseen una edad mental muy superior a la de sus compañeros y, sin embargo, cursan las mismas asignaturas”.
Según la especialista, la excesiva facilidad hace que pierdan el interés por unas materias que no están curricularmente adaptadas a sus altas capacidades.
Además, es frecuente que los superdotados no tengan un buen entendimiento con el resto de los niños de la clase. Esto se debe, entre otras cosas, porque tienen otros intereses y diferentes temas de conversación.
Según los psicólogos, la falta de integración en el grupo puede causar el rechazo de sus compañeros y esta soledad suele derivar en un aislamiento que hace que “disminuya su autoestima lo que, en el peor de los casos, hace que el niño superdotado puede terminar sufriendo una enfermedad de tipo nervioso como hiperactividad, depresión, enfermedades psicosomáticas, bulimia o anorexia”, señala Rodríguez de la Torre.
A juicio de los expertos, el principal problema con el que se enfrenta este tipo de niños es la dificultad que existe para que alguien le identifique como superdotado.
Aunque en cada aula puede haber algún alumno que posea un alto cociente intelectual, se calcula que los superdotados suponen más del 2% de la población mundial y la mayoría de ellos no está reconocido como tal.
La familia juega un papel muy importante porque son los padres los que primero se deben dar cuenta que sus hijos poseen actitudes y aptitudes que no son comunes en los chicos de su edad.
Los profesores, que tendrían que tener un rol más activo en la detección de estas capacidades, presentan para Alonso “graves carencias a la hora de poder identificar a estos alumnos, según se recoge en varios estudios”.













