MÉXICO, DF .- El significado de la palabra inglesa bullying es intimidación y se ha adoptado a nivel mundial para hablar de las actitudes agresivas y repetidas, que ocurren sin un motivo aparente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros.
Lo que está en la base del bullying es el primitivo deseo humano por dominar al otro, al semejante y gozar con su desgracia. El que se presente en la escuela no es solamente un signo y síntoma de que algo anda mal en el joven o niño, sino que es señal de un suceso psicosocial más amplio: expresión de las ancestrales tensiones entre los "fuertes" y "débiles", ya sea por su aspecto físico o criterios de fortaleza-debilidad, fealdad-belleza, pobreza-riqueza, etcétera.
El que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones, vejaciones y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre de un maltrato intimidatorio que le hace sentir dolor, angustia, miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras, como el suicidio.
Dependiendo del grado de involucramiento como acosador, o de ansiedad y miedo que tenga su hijo, considere la posibilidad de buscarle ayuda psicológica profesional. Pero no olvide que la ayuda fundamental es la de la familia.
Cuando su hijo es la víctima
En el caso de que los padres sospechen que su hijo es un acosador o víctima de bullying, no le diga que se ocupe de solucionar sus propios problemas. Es fundamental establecer un canal de comunicación, de confianza con su hijo para que él se sienta en posibilidad de hablar acerca de lo que esté viviendo. Si su hijo es una víctima, hable con él y comprométase a ayudarlo a resolver este problema.
Dígale que él no es el culpable de esta situación y tome en cuenta estas sugerencias: -Investigue a detalle lo que está ocurriendo. Escuche a su hijo, no lo interrumpa y deje que desahogue su dolor.
-Póngase en contacto con los profesores de su hijo, para alertarlos acerca de lo que ocurre y pida su cooperación en la investigación y en la resolución de la problemática.
-No propicie en su hijo conductas agresivas o lo aliente a que tome venganza; empeoraría la situación.
-Discuta alternativas para responder a los acosadores y practique respuestas con su hijo.
-En el caso de que el acoso continúe considere el ponerse en contacto con un abogado.
Cuando su hijo es el acosador
Para muchos padres es muy difícil reconocer algo dañino en la conducta de sus hijos, por eso es muy importante, cuando se detecta el caso, que ellos trabajen directamente con la escuela para resolver estas dificultades, de una forma inmediata, ya que normalmente un problema de conducta puede crecer como una bola de nieve. Lo que jamás deben hacer los padres del acosador es usar la violencia para "arreglar" el problema.
Pueden ser acusados de malos tratos hacia su hijo.
Resulta mejor tomar en cuenta algunas recomendaciones: -Investigue por qué su hijo es un acosador.
-Hable con los profesores, pídales ayuda y escuche todas las críticas sobre su hijo.
-Acérquese más a los amigos de su hijo y observe qué actividades realizan.
-Establezca canales de comunicación y confianza con su hijo.
Los niños y jóvenes necesitan sentir que sus padres los escuchan.
-Sea precavido y no culpe a los demás por los problemas de conducta de su hijo.
-Colabore con la escuela, dé seguimiento al caso y registre las mejorías.
-Canalice la conducta agresiva de su hijo hacia algún deporte de competencia.
-Señale a su hijo que el acoso no es permitido por la familia.
-Ayude a su hijo a que manifieste sus insatisfacciones -Demuestre a su hijo que lo sigue amando, pero que desaprueba su comportamiento.
-Anímele a que reconozca su error y que pida perdón a la víctima.
Elogie sus buenas acciones.
-Deje claro lo que ocurrirá si el acoso continúa.
El autor es psiquiatra y psicoanalisis
MÉXICO, DF .- El significado de la palabra inglesa bullying es intimidación y se ha adoptado a nivel mundial para hablar de las actitudes agresivas y repetidas, que ocurren sin un motivo aparente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros.
Lo que está en la base del bullying es el primitivo deseo humano por dominar al otro, al semejante y gozar con su desgracia. El que se presente en la escuela no es solamente un signo y síntoma de que algo anda mal en el joven o niño, sino que es señal de un suceso psicosocial más amplio: expresión de las ancestrales tensiones entre los "fuertes" y "débiles", ya sea por su aspecto físico o criterios de fortaleza-debilidad, fealdad-belleza, pobreza-riqueza, etcétera.
El que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones, vejaciones y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre de un maltrato intimidatorio que le hace sentir dolor, angustia, miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras, como el suicidio.
Dependiendo del grado de involucramiento como acosador, o de ansiedad y miedo que tenga su hijo, considere la posibilidad de buscarle ayuda psicológica profesional. Pero no olvide que la ayuda fundamental es la de la familia.