Es muy común que al terminar la secundaria, un estudiante tenga en claro su deseo de continuar sus estudios. Sin embargo, muchos de ellos no saben qué carrera elegir. Y lo que es peor, entran en un laberinto de trámites para ingresar a la universidad y no saben cuál es la mejor opción.
Entre la gran cantidad de recursos —algunos más específicos que otros—, hay uno que está enfocado especialmente para mujeres, estudiantes que radican en el condado de Los Ángeles y en el área de Inland Empire: Scripps College Academy.
Sylvia Ruiz, directora de Scripps, explica que este es un programa intensivo de dos semanas, en el cual a las jóvenes estudiantes se les informa todo lo que hay en una universidad y cómo ingresar a ella, sin que tengan que pagar nada.
Ruiz dice que se enfoca en muchos temas que, en ocasiones, no se dan al orientar a un estudiante en su ingreso a la universidad.
Scripps College Academy es una extensión de la misión de Scripps, un conglomerado de siete universidades privadas, con escuelas en varias ciudades de Estados Unidos.
Según Ruiz, estos colegios y universidades son de los mejores en la nación.
"Este programa les ayuda a visualizar mejor su futuro y a saber que hay otras universidades fuera del estado donde pueden recibir ayuda financiera", explica la directora de la academia universitaria.
Estefany Reyes, de 18 años de edad y residente de la ciudad de Lynwood, fue una de las beneficiadas.
"Fue una experiencia indescriptible, no sólo porque la pasé muy bien, sino por todo lo que ayudó a definir mi carrera", explica la recién graduada de secundaria.
Reyes en unos días ingresará al Colegio Williams, localizado en el poblado Williamstown, muy cerca de Boston, en Massachusets. Ella fue aceptada con una beca total para estudiar biología.
"Una vez que me gradúe de la escuela de medicina, quiero especializarme en pediatría o como investigadora científica", explica la joven.
¿Qué es Scripps?La academia, como mejor la identifican, es parte del colegio Scripps en la ciudad de Claremont, una escuela donde acuden sólo mujeres.
Ruiz dice que luego de un sorteo entre las solicitantes, se eligen sólo a 40 jovencitas, quienes durante dos semanas residen en el colegio.
"No tienen que pagar nada y se les dan los servicios como una interna más del colegio", especificó la directora.
Las participantes viven la experiencia de lo que es estar dentro, día y noche, de una universidad. Se les da orientación académica y vocacional en diferentes talleres.
"Se les dice lo que les espera, no sólo en términos educativos, sino de situaciones reales una vez que se gradúan de secundaria", explica la directora del programa, que funciona desde casi cinco años.
El programa de la academia se realiza cada verano y pueden participar las estudiantes que cursan desde el noveno grado hasta el onceavo.
Para las jóvenes que entran en el noveno, luego del curso de dos semanas se les sigue ofreciendo talleres hasta que son aceptadas en algún colegio.
Ruiz dice que en lo que se refiere a educación académica, las participantes son orientadas, de manera personal, para que consideren sus opciones fuera del estado, donde en ocasiones hay más oportunidad de ingresar.
Aunque el programa no es específicamente para las estudiantes latinas, son las que más participan debido a la demografía de la ciudad.
Incluso, dice Ruiz, abordan las escuelas con menos recursos porque la intención es dar la oportunidad a jóvenes que residen en lugares la información y la ayuda no llegan con frecuencia.
"Queremos que estas niñas sepan que hay opciones para ellas. Que se formen un futuro próspero. Las jóvenes que participan en la academia tienen gran potencial y la capacidad para ser las líderes del futuro".
La academia no es sólo una experiencia para las estudiantes. Para muchos de los padres también es una preparación a un cambio futuro.
Ruiz dice que a muchos padres, sobre todo latinos, les cuesta trabajo aceptar que sus hijos deben salir de casa para irse a estudiar y se niegan a esa realidad.
Reyes, de ascendencia salvadoreña, comenta que ella tuvo que vivir esa experiencia con sus padres, cuando le notificaron que era aceptada en la academia.
"Mis padres, sobre todo mi mamá, se oponían a que tuviera que dormir fuera de casa por tantos días", comenta la estudiante.








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