La Pequeña Colombia puede atender cómodamente a dos centenas de comensales. (FOTO: Cortesia)
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Nueva York — Hace un cuarto de siglo que el restaurante La Pequeña Colombia, ubicado en la Avenida Roosevelt, en pleno corazón de Jackson Heigths, abrió sus puertas y para celebrar recientemente ofreció la oportunidad de disfrutar un almuerzo, saboreando un delicioso pollo a la parrilla estilo colombiano al mismo precio de 1984: 1.99 dólares.

El local se encuentra en el vecindario donde se ubicaba en ese entonces la mayor concentración de colombianos en el área triestatal, y a pesar de las trasformaciones que dicho barrio ha experimentado con la llegada de otros grupos de hispanos —principalmente mexicanos, dominicanos, peruanos y ecuatorianos— ésta diversidad étnica no ha modificado el hecho de que se siga reconociendo al vecindario con el nombre del restaurante: La Pequeña Colombia.

En este cuarto de siglo el restaurante ha experimentado varias remodelaciones, la más reciente sirvió para ampliar su capacidad y hoy puede acomodar a dos centenas de comensales. La decoración crea un ambiente ecléctico agradable con elementos rústicos y modernos, donde resaltan las paredes adornadas con pinturas que reflejan la cultura colombiana, creadas por jóvenes artistas locales.

Su tradición, sazón y platillos han convertido a La Pequeña Colombia en un monumento a la gastronomía del país sudamericano, y hoy aquellos colombianos que quieren comer como en su patria, visitan el restaurante no solamente de todos los rincones del área triestatal sino también los que está afincados en otros países y visitan la Gran Manzana.

El menú del restaurante está integrado por platillos que representan la diversidad regional y geográfica de la cocina colombiana, pero acorde con los tiempos, ahora también incluye sándwiches, hamburguesas y algunos platos de otros países latinoamericanos.