Desde hace algunos años en Europa existen bebidas denominadas flink, en la que se aprovecha el dulzor natural de frutas, bayas o conservas para construir bebidas ligeramente ácidas, dulces y aromáticas.

Entre los ejemplos está el coctel polish cherry flink combina frambuesas y jugo de limón que resulta en un coctel ligeramente dulce en el que el alcohol queda neutralizado por los aromas de las bayas.

"La fortaleza alcohólica, neutralidad en sabores y elegancia al paladar del vodka permiten que el resto de los ingredientes con los que se les combina se expresen libremente e inclusive mejoren su potencia gustativa.

"Existen distintas tendencias para utilizar vodka, sin embargo, la bebida por excelencia sigue siendo el martini seco, ya que la combinación entre el vodka y un vermut de buena calidad resulta en pronunciadas notas cítricas que equilibran el alcohol del destilado", comenta el maestro coctelero de origen inglés Dre Masso.

Para el martini seco, Masso utilizó un tipo de vermut de producción limitada que cuenta con aromas a limón, mandarina y frutas tropicales que se pone en contacto con los hielos durante cinco minutos para aromatizarlos. Antes de agregar el vodka, se desecha el vermut ya que puede hacer la bebida muy seca y destruir su sabor.

En su última creación combinó café exprés recién preparado con jarabe natural que al momento de agitarse en el vaso coctelero creaba una espuma densa de consistencia cremosa que aportaba un sabor distinto a todo el coctel.