El pavo es el plato central de la cena de Acción de Gracias, pero el relleno (o stuffing) no se le queda atrás. Como dicta la tradición, éste lo acompaña donde quiera que vaya. Sin embargo, las familias no ponen mucha energía en su preparación. Por lo regular, sirven en la mesa uno de esos básicos que viene en caja y que termina al siguiente día en el cesto de la basura porque nadie lo consumió.
A criterio del chef Steve Kasmar, director de la Escuela Culinaria de Los Angeles Trade Technical College (LATTC), esto no tiene porque ser así. Según dice, el relleno es uno de los platillos adicionales más versátiles de la noche. Se puede servir dentro o fuera del pavo y, en ambas formas, ponerle el toque de gourmet o étnico que gusta al paladar particular de cada familia.
"En estos momentos de mala economía no se puede arrojar dinero a la basura", señala. "Y digo dinero, porque todo producto que servimos en estos días a la mesa representa dinero, gasto con cautela".
Sostiene que el relleno delicioso es aquel que lleva los ingredientes preferidos de la familia, pero que se elabora con ingenio.
"El relleno del pavo parte siempre de sus ingredientes básicos: trocitos de pan de harina que se han tostado y suavizados con caldo de pollo y sazonados con una taza de cebolla y una taza de apio picado que se saltea en mantequilla", explica. "Y luego, para hacerlo más exquisito e interesante se agrega los ingredientes que dan el sabor clásico de México, Cuba, Italia, España u otro país"
Para un sabor muy mexicano, dice, que hay que agregarle a la base cilantro, comino, semillas de cilantro, chorizo mexicano y chile chipotle, de árbol o ancho.
Denota que antes de añadir el chorizo hay que desengrasarlo con cocción de la siguiente manera:
Remover la carne blanda condimentada de la envoltura plástica.
Cocinarla por unos minutos en un sartén mediano hasta que suelte la grasa.
Retirar del salten la carne sólida y colocarla por unos segundos sobre una toalla de papel, para luego añadirlo al resto de los ingredientes.
Indica que de usarse chorizo español —u otro tipo duro— hay que cortarlo en pedacitos chicos que se doran por un par de minutos para realzar el sabor.
Para el relleno clásico, que se originó en la región de Nueva Inglaterra, la base se hace con pan de maíz y se le agrega manzanas verdes picadas, uvas pasas negras, nueces o picanas tostadas.
Otro relleno muy exquisito es el que se hace con arroz, chorizo italiano o español, pimientos verdes y rojos dorados y cortados en cuadritos, cebolla dorada y picada y un poco de pan tostado suavizado en caldo de pollo. Este es un relleno más italiano o español, al que también se le puede añadir un poco de carne molida de cerdo, pollo y res, dorada con cebolla y ajo.
"El relleno permite todo, se pueden hacer salado o dulce", comenta. "De hecho, en el LATTC hacemos desde hace 11 años un concurso anual entre los estudiantes de culinaria y panadería para ver quién elabora el más delicioso y creativo, partiendo del relleno [marca] Mrs. Cubbison's, que viene en caja y dos de los ganadores prepararon un relleno con sabor dulce que quedó delicioso".
Los estudiantes ganadores del concurso de este año, que se hizo el pasado jueves 20 de noviembre, fueron: Wendi Milazzo, quien se llevó el primer puesto por el relleno elaborado con Eggnog Spice Cake with Caramelized Pears and Maple Whipped Cream; Gary Van Nguyen, se acreditó el segundo con el relleno Pesto Leeche y Samantha Meyers, el tercer lugar con Stuffed Pumpkin Dessert.
Según Kasmar, el tercer relleno no tiene que ver nada con un postre. Su creadora lo llamó así porque lo preparó con arándanos y uvas pasas y lo horneó dentro de una calabaza pequeña que sirvió directamente en la mesa, sirviendo a la vez de adorno.
Otra idea interesante para el relleno es prepararlo en forma de muffins. De esta manera, dice el Kasmar, viene a reemplazar al pan de maíz que por lo general se sirve también en la cena tradicional.
A tener en cuenta
Sea cual sea el estilo de presentación que se escoja para el relleno, el chef Kasmar asegura que hay que manejar los ingredientes con mucho cuidado para que no se contaminen de bacterias.
Señala, por ejemplo, que si se sirve el relleno directamente dentro del pavo hay que dejarlo enfriar a una temperatura de 40 grados Fahrenheit antes de introducirlo dentro del ave a hornear.
"El pavo tiene que estar también completamente frío", denota el experto en culinaria. "Sólo de esta manera se evita la creación de bacterías. Al igual que el chequear que el pavo haya alcanzado la temperatura de 165 a 170 grados Fahrenheit, cuando el termómetro se introduce en el muslo de la pierna".
Para el siguiente día
Recomienda que al terminar de cenar el relleno hay que retirarlo de inmediato del centro óseo del ave y colocarlo dentro de un recipiente para refrigerarlo o congelarlo. "Si el relleno quedó bien preparado desde sus inicios, este se puede consumir al día siguiente en croquetas, sándwiches o muffins.