Vuelvo al refranero popular de mi tierra natal, para comenzar la columna de esta semana: "A quien incomoda estar a la moda."
Este era el escudo que utilizaban todos aquellos que reaccionaban a la crítica que los demás formulaban ante sus conductas, hábitos, forma de actuar, de conducirse o de vestir que ellos profesaban, amparándose en estilos imperantes acorde al gusto de los tiempos que se estaban viviendo. Pero no todas las tendencias son para seguirlas ciegamente ni la moda siempre rinde beneficios al que la sigue.
Actualmente se ha convertido en una moda el "dejar ir la propiedad" para que el banco se encargue de ella nuevamente. O sea: la moda del foreclousure voluntario ya es una realidad.
Cierto es que muchos se ven imposibilitados de cumplir su compromiso hipotecario por diversas razones, lo cual es lamentable, pero se entiende. Lo que sí escapa a la imaginación es cómo existen algunos que están buscando el más insignificante motivo para desembarazarse de su casa, sin importarles las consecuencias futuras que de esa decisión puedan derivarse.
He confrontado a personas que han llegado a argumentar que, a pesar de ganar el dinero necesario para satisfacer el pago mensual de la hipoteca, la razón por el que están dispuestos a enfrentar un juicio hipotecario y perder su casa, es pque la propiedad ha perdido valor en el mercado y ya no tiene sentido retenerla.
Lo curioso es que estas personas viven con sus familiares en la propiedad que están dispuestos "a dejar ir", y no se han detenido a pensar en el daño sicológico ni el desbalance emocional que esta acción pueda ejercer sobre la familia, ni en futuros problemas de disciplina y conducta en que puedan caer sus hijos, debido a esta decisión.
Si se analiza profundamente la cuestión y no existe alternativa posible, se justifica una solución drástica; si no, no hay justificación para arriesgar el futuro de la familia.
Otro aspecto a considerar es la posibilidad de comprar una futura vivienda; sería poco posible hacerlo tras contar con una reposesión o foreclousure en su historial de crédito personal.
Con las nuevas normas y regulaciones que se están tomando —y que prontamente entrarán en vigor— con el objetivo de estabilizar la industria financiera nacional, será bastante difícil reunir los méritos necesarios para hacerse acreedor de un financiamiento hipotecario.
El asunto es hacer lo que lo que es más conveniente hacer, y no dejarse acobardar por el embrollo ni seguir consejos de quienes, en ocasiones, no tienen ni la más remota idea de lo que están aconsejando.
Si usted considera que está en dificultades para satisfacer el pago de su hipoteca, consulte a un abogado, un contador certificado y un consejero financiero antes de tomar decisión alguna.
J. A. ‘Tony’ Ruano es autor del libro ‘Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’. Escriba a: tony@ruanobrokers.com.








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